Viernes 12 de Diciembre de 2014
Haciendo abstracción del origen religioso del mensaje bíblico, desde las profundidades de la historia de la civilización, sabemos que ser más fuerte no es ser invencible, hasta el aparentemente más débil puede vencer al más fuerte. Los únicos que no lo saben son los cegados por el dinero y el poder. Esto es lo que está sucediendo entre el Gobierno -diríamos Goliat- surgido del peronismo, que con el perverso manejo de los recursos del Estado -que somos nosotros- hurtados a la sociedad mediante el ejercicio discrecional del poder, intentan entre otros dislates, someter a jueces sin poder -diríamos David- cuando osan investigar actos de corrupción que alcanzan al Presidente de la Nación. Podrán doblegar a jueces, pero no a la Justicia como potente fuerza del espíritu humano, que inexorablemente dictará la sentencia condenatoria. Confiemos que en las elecciones del próximo año, la ciudadanía ejerza con su voto la potestad cívica de hacer justicia.
Emilio Zuccalá