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David siempre deja su sello

Así como ocurrió en Montevideo, Berti hizo dos cambios a los 66’ y uno de ellos fue mandar al ruedo a Trezeguet.

Domingo 30 de Marzo de 2014

Cuando el arco parecía cerrado y era imposible abrirlo apareció David Trezeguet para hacer explotar el Coloso mientras la lluvia bendecía intensamente lo que era a esa altura la victoria de Newell’s para pegar el gran salto al protagonismo. Claro, nadie se imaginaba que Quilmes pudiera sacar una mano de la nada para sorprender y robarle un empate a un rojinegro que fue más, pero que no pudo ratificarlo con goles.

   Todo fue de Newell’s. La posesión la ganó por afano, pero el rojinegro no tenía calidad HD en la definición. El último pase era turbio por momentos y en otras ocasiones porque Dulcich lentamente se iba convirtiendo en lo mejor del Cervecero. Así como ocurrió en Montevideo, Berti hizo dos cambios a los 66’ y uno de ellos fue mandar al ruedo a Trezeguet.

   Sólo tuvieron que pasar 11 minutos para que rompiera el cero. Metió un testazo tras un tiro libre de Figueroa, la pelota rebotó en las manos de Dulcich y siguió picando rumbo a la red. Lo que parecía una utopía para el rojinegro, llegar al gol, el francoargentino lo hizo sencillo en un puñado de minutos.

   Trezeguet fue uno de los impulsores de la goleada leprosa ante Nacional en Montevideo. En menos de media hora marcó dos gritos para el 4-2. Y anoche, ante una multitud de hinchas que se convocó en el Parque, otra vez dijo presente en la red. Algo tan difícil ante un Quilmes decidido a defender. Claro, en el final llegó el golpe y también de cabeza del visitante. Pero el Rey David volvió a mostrar enseguida su jerarquía. Paró de pecho un centro de la izquierda de Muñoz y de cachetada se la dejó en el aire a Orzán para que fusilara a Dulcich, que sacó bárbaro.

   Lo dicho, en el banco leproso estaba guardado el grito sagrado. El Rey del gol mostró toda su categoría, aunque anoche no alcanzó.

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