Miércoles 04 de Marzo de 2015
"Dar y pedir perdón", así rezaba el cántico litúrgico en la voz de Myriam, durante la misa de 11.45 en la Catedral el pasado 28 de febrero del 2015. Retomando el camino de vuelta me imanté de titiriteros-manteros-estatuas humanas-propagandistas políticos y transeúntes, todos en zapatillas, hasta que llegué para almorzar en un restaurante oriental de calle Santa Fe y Entre Ríos. Hice apenas una breve sobremesa recordando otros tiempos y de repente se aparece él: "Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus, (graficando al personaje de Ferrer en la Balada par un loco)". Me refiero a un joven de raza negra que siempre está extendiendo su mano pidiendo ayuda en la intersección de San Lorenzo y Corrientes. Portaba dos o tres billetes en la mano, se acercó hasta la puerta y no entró, quedó mirando largamente la foto de un perrito en adopción puesta en el vidrio de entrada y jugaba enérgicamente con ese dinero...no estaba sucia su ropa, pero era él, sencillamente él, nunca lo vi hablar con nadie... Hacía un minuto nomás que la joven oriental de la caja había quedado desocupada y al verlo, en forma muy natural, salió de su silla y fue en busca de una bandeja para comida... yo pensé que ella iba a almorzar y que, al dirigirle unas palabras a su compañero, había dado órdenes de que sacaran al personaje que estaba en la puerta más dinámico aún porque ahora se sentaba en cuclillas al lado de una columna y volvía para estampar su rostro en el vidrio. Pasaron dos minutos cuando la hermosa y joven oriental vino hasta la entrada del negocio con un recipente rebosante, repleto y desbordado de alimento sacado de las mismas fuentes ofrecidas para nosotros los clientes (no sobrante). Le entrega al joven mendigo esa comida con las mudas palabras de una sonrisa, él le dio exactamente tres billetes de dos pesos y se retiró sonriendo. La muchacha los tomó y sin contarlos los puso en su caja sencillamente con el deber interno satisfecho nacido de la solidaridad humana y emigrante. Ella puso el "dar" y yo, como observante de este suceso, el pedido de perdón. Dios explica de muchos modos en la Biblia nuestra indiferencia y concupiscencia, pero ¿cuándo nuestro ser estará en sintonía con el camino de Jesucristo?
Alejandro Bogado / DNI 11.873.390