Sábado 28 de Marzo de 2009
Cuando alguien comete un error por omisión, ignorancia o estulticia, y ese error provoca un daño a otra persona, aun si no hubiere deseo de dañar, recibe algún tipo de sanción, ya que debería estar presente en esa persona la previsión de dicho daño. Más aun si la institución a la que pertenece dicha persona tiene la posibilidad de ejercer cierto poder sobre otras. Aclaro que no soy abogada, pero esto es parte del saber común. Dos días antes de la entrada en vigencia del nuevo régimen de estacionamiento en el microcentro, me acerqué a un inspector de tránsito (joven, alto, delgado, parado en Sarmiento y Rioja, desconozco su nombre, sin identificación) para preguntarle acerca de cómo la nueva modalidad afectaba el estacionamiento de las motos. Mi pregunta específica era si también iba a estar prohibido estacionar las motos. Me respondió que la ordenanza no impedía el estacionamiento de motos pero que había que respetar los lugares asignados, y enumeró los clásicos donde siempre se estacionaron las motos. Además, agregó que iban a ser específicamente señalizados en breve. Satisfecha por la explicación, y en ocasión de ir al centro, estacioné mi moto en los lugares que el inspector me marcó como "permitidos" y no tuve problemas hasta que el viernes 13 de febrero (¿coincidencia fatal?), cuando mi moto estaba estacionada en uno de esos lugares "permitidos" (Sarmiento y Santa Fe), me sorprendieron dos agentes que me labraron un acta de infracción por estar en un lugar "prohibido" (textual del acta citada); al tratar de explicarles que un compañero de su misma repartición me había indicado que allí era posible, me dijeron que ellos no tenían la culpa si el supervisor le había informado mal al otro agente. Por ignorancia o estulticia de otro agente, yo ahora tengo que pagar la multa, paradójicamente, por mi preocupación por dejarla en el lugar adecuado. Cuando quise firmar el acta en disconformidad, al principio uno de los agentes me dijo con muy mal tono: "Hacé lo que quieras" y después no me dejaron terminar de escribir mi disconformidad sugiriendo que el descargo lo haga con el juez. Valga esta carta como descargo, entonces.
Cristina Beatriz Martínez
crismartinez@tau.org.ar