Sábado 04 de Mayo de 2013
Victoria de Mare, la nena de dos años que fue trasplantada del intestino el pasado 3 abril, fue dada de alta ayer de la Fundación Favaloro, donde el trabajo de la ciencia y la solidaridad de la comunidad se unieron para abrir nuevas oportunidades de vida.
La nena llegó al hall del centro médico al en brazos de su mamá y lista para salir a la calle, muy sonriente mientras levantaba el pulgar y tiraba besos.
"Vicky estuvo la mitad de su vida internada y pasó por 25 intervenciones antes del trasplante. No tengo palabras para agradecer a los médicos argentinos lo que hicieron por mi hija", dijo emocionado su papá, Gustavo de Mare, poco antes de abandonar la clínica en el barrio porteño de Balvanera, junto a su esposa e hija.
La nena, que llegó para ser trasplantada en la Fundación Favaloro hace justo un mes, tras un año y medio en lista de espera junto a otros 7.000 pacientes, estaba afectada por "el síndrome de intestino ultracorto".
"Queremos llevar un mensaje de esparanza a todos. Pido a los que puedan donar órganos que lo haga", dijo el papá de Vicky.