Viernes 29 de Agosto de 2014
"Dale alegría a mi corazón" fue uno de los temas del disco "Tercer mundo", grabado por Fito Páez, en 1990. Contó con la voz de Luis Alberto Spinetta y fue un éxito comercial que se replicó en la tribunas futboleras, como siempre, con anónimos arregladores de la letra. Fue dedicada a Diego Maradona. La letra original dice "Y dale alegría, alegría a mi corazón/ es lo único que te pido al menos hoy./ Y dale alegría, alegría a mi corazón/afuera se irán la pena y el dolor". Pero fueron varias las hinchadas que apelaron a su ingenio para adaptarla: "Y dale alegría, alegría a mi corazón/ la vuelta para Boedo es mi obsesión...", es un fragmento de la versión de San Lorenzo. O "Y dale alegría alegria a mi corazón/ la historia de la 14 (hinchada de Lanús) se terminó...", se escucha desde la tribuna de Banfield. La misma estrofa la reciclaron otras tantas hinchadas .
Pero el tema es sólo un ejemplo de los himnos futboleros argentinos adaptados del rock. Otro muy cantado fue el "Sólo le pido a Dios", de León Gieco, el "Matador" de Los Cadillacs o el "Vení Raquel" de los Auténticos Decadentes. Y según contó Fabiana Cantilo, "Mi enfermedad", de Los Rodríguez, fue rescatada por el propio Maradona antes de hacerse popular. "El, el Rey, fue quien dijo esta canción me gusta y se armó el despelote", contó Cantilo.
Más recientemente se escuchó durante el Mundial el "Brasil, decime qué se siente...", adaptado de una melodía de Creedence. Pero sin dudas entre las clásicas están "El camaleón", de Chico Novarro; "Vos sos un caradura", de Palito Ortega; "La reina de la canción", de la Joven Guardia y "Te quiero tanto", de Sergio Denis. En fin, el cancionero es inconmensurable. Esta nota se queda corta al intentar retratarlo. A ritmo de rock, cumbia, tango, cuarteto o murga y, las más de las veces apelando a la violencia más desalmada entre hinchas, los poetas del tablón derrotan así al silencio de las tribunas.