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Curioso domingo de fútbol y en familia

Papá Ricardo Sciretta, DT de San Telmo, se encontró en una cancha con sus hijos Germán y Damián, árbitro y ayudante en Central.

Lunes 17 de Noviembre de 2014

Papá Ricardo, entrenador de San Telmo, aguardó paciente junto a su hijo Damián, ayudante de campo de Central, que apareciera otro integrante de la familia Sciretta. Unos instantes después ingresó su hijo menor, Gerardo, árbitro del partido programado para ayer por la tarde en Funes, por el torneo Ivancich de la Rosarina. Los tres cruzaron las miradas, se juntaron para la foto de ocasión y se abrazaron. Cada uno debía cumplir un rol diferente, pero ese gesto fraternal lo decía todo, tan es así que este encuentro que reunió a los tres en una misma cancha lo definieron como una “motivación especial” y una “sensación linda”.
No existen certezas de si se trató de un hecho inédito. Tampoco interesa demasiado. En cambio sí que en uno y otro banco, sin olvidar al encargado de impartir justicia, hubo familiares directos.
Ninguno de los tres dejó de sonreír minutos después del final del encuentro. Damián, más feliz por el triunfo de Central (ganó el grupo y clasificó a octavos) por 2 a 1. Ricardo menos, por una caída de local que lo privó de acceder a la próxima ronda como uno de los mejores segundos. Y Gerardo tampoco ocultó la sonrisa, ya más distendido tras los típicos reclamos del perdedor.
“El asado lo paga en casa el más grande”, advirtió Damián antes de que la pelota empezara a rodar. Enterado de esa sugerencia, Ricardo retrucó: “Seguro que quiso decir el hijo más grande”. El árbitro no quedó afuera de las chanzas. “Hubo algunas bromas antes del partido, y seguro que ahora van a seguir”, manifestó Gerardo, mientras preguntaba quién lo podía llevar en auto hasta Rosario.
Al menos en ese momento, Damián tenía resuelto tal problema. “Si querés, ya conseguí quien nos acerque”, ofreció Ricardo como buen padre, después de vivir el partido con una “motivación especial”. Así, el ayudante de Central y el técnico de San Telmo se retiraron del club de Funes hacia barrio 7 de Septiembre donde conviven. Allí había quedado la esposa de Ricardo y madre de Damián y Gerardo.
“Nunca va a la cancha. No le gusta el fútbol. Nos tiene que aguantar a los tres”, dijo el mayor de los Sciretta.
Con pasado en 7 de Septiembre, Central y Morning Star, el árbitro no se sintió incomodo por tener que sancionar fallos que pudieran favorecer a uno de sus seres queridos y, por consiguiente, perjudicar al otro. “Este fue un hecho inusual, una sensación linda. Pero cuando empezó a jugarse, me olvidé de todo eso”, aseguró.
”Que los tres estemos en una cancha significa una gran alegría. Como mi viejo lo vive intensamente, le recomendé que no se saque, que se ubique en el contexto”, contó Damián, ayudante del DT Charles Pérez. No fue necesario tal consejo para Ricardo, tratándose de que el juez era uno de sus hijos.
Damián pemaneció inmutable con los goles canallas de Eduardo Labria (51’), de cabeza, y Bruno Di Sipio (62’). A Ricardo se lo vio dando algunas indicaciones con el descuento de tiro libre de Luis López (78’). Al final, los tres Sciretta se fueron felices de haberse encontrado en una cancha.

Se abstuvieron de protestarle

“Vine con la tranquilidad de que ni de uno ni de otro banco iban a protestarme”, dijo el árbitro Gerardo Sciretta. Y fue así. Damián se mantuvo callado. Y Ricardo sólo se quejó con vehemencia por una mano que su hijo cobró afuera del área, pero reclamándole al juez de línea Julián Martínez que no le indicó que fue adentro, y por lo tanto penal. “Se la agarró con él”, dijo Gerardo sonriendo. Lo cierto es que el DT de San Telmo le pidió a uno de sus jugadores que no simule y frenó a otro que le reprochó al juez por sus fallos, al final del partido.

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