Martes 17 de Enero de 2012
El gobierno del primer ministro británico David Cameron está nervioso. El canciller de la vetusta y anacrónica potencia colonial, William Hague, ya no sabe que nueva mentira inventar. Habla de un bloqueo económico malévolo ideado por la Argentina para perjudicar a un pueblo civil e inocente. Lo cierto es que los ingleses quedaron calentitos tras la última reunión del Mercosur en Montevideo en la que el bloque sudamericano apoyó la iniciativa de la presidenta Cristina Fernández para que barcos con banderas usurpadoras e ilegales de Malvinas no puedan abastecerse en Brasil, Uruguay y Chile. Los que viven en Malvinas son descendientes de piratas y deberían optar por la ciudadanía argentina para pasar a ser ciudadanos de primera y dejar de ser ilegales, o bien abandonar las islas y volver a la maldita niebla londinense de sus antepasados saqueadores. Los ocupas de Malvinas nos tienen miedo, saben que los usurpadores no son bien vistos en ningún lugar del mundo, salvo en la cuna pirata del Reino Unido. La verdad que el gobierno inglés vive 200 años atrasado, ya ninguno de sus integrantes se cree el verso de la autodeterminación del pueblo apropiador de una parte de nuestro querido país. Para conmemorar los 30 años del inicio de la guerra podrían cambiar la bandera inglesa por la de los piratas, una insignia que los haría más creíbles, y así sí también su anticuada colonia podría amarrar sus naves en los puertos sudamericanos.
Daniel Ciúffoli / DNI. 14.392.756