Miércoles 29 de Abril de 2009
La capilla del Hospital Provincial cumplirá el 1º de mayo nada menos que 150 años, una edad que la ubica como la segunda más antigua de la ciudad después de la catedral. De la primitiva construcción de 1859, levantada en la esquina de Alem y 9 de Julio, hoy quedan sólo fotos y algunos viejos objetos litúrgicos, ya que la actual iglesia, edificada en el mismo solar, fue inaugurada 33 años más tarde, en 1892. El archivo que atesora la memoria de la primera capilla la muestra íntimamente ligada a la historia del hospital y de su sociedad de beneficencia, cinco años aún más antigua.
Para festejar el 150º aniversario de la iglesia, su rector y capellán del hospital, Jorge Nardi, tiene previsto celebrar una misa el 1º de mayo, a las 18, con la actuación del coro de la Universidad Católica Argentina. La sociedad de beneficencia también editará un tríptico para rescatar su historia.
Según los registros de la museóloga Liliana Olivieri, encargada del rescate de sus documentos y archivos, el 2 de mayo de 1859 el diario "El Comercio del Rosario" publicó la inauguración de la capilla, por entonces ubicada "extramuros" del núcleo urbano, en una zona de quintas.
La nota, a la que también dan crédito los historiadores Eudoro y Gabriel Carrasco, relata que la capilla, con su frente "embanderado", fue bendecida por el presbítero que actuaba en el hospital en un acto al que también asistieron el entonces gobernador de Santa Fe, Juan Pablo López, y las damas de la ya creada sociedad de beneficencia.
Durante más de 30 años la capilla hizo las veces de oratorio del hospital y, aunque no abundan los documentos al respecto, se sabe que en ella se impartieron sacramentos a pacientes internados que lo reclamaron.
Por ejemplo, el bautismo a bebés nacidos en el hospital, unción de los enfermos y al menos una boda, presumiblemente urgida por la enfermedad de uno de los contrayentes. El archivo, sin embargo, sólo es fehaciente respecto de la celebración de esos sacramentos después de 1904.
Esa historia, semiescondida entre documentos y objetos sacros (un viejo crucifijo de madera, una custodia, una matraca y un calderillo, entre otros), forma parte hoy del archivo de la sociedad de beneficencia que Olivieri se encarga de catalogar y de preservar, más cuando el soporte de buena parte de esa memoria es sólo de papel.
En lo que hace a la actual actividad religiosa, la iglesia San José de la Caridad ofrece misas diarias (menos los lunes) y "apoyo espiritual" a quien lo necesite. Eso sí: bautismos y casamientos han quedado como recuerdos del pasado.