Cultura transgresora
El alto grado de cultura transgresora de nuestra sociedad está engastado en su conciencia colectiva. Hay jueces que liberan a delincuentes y criminales reincidentes y además gratifican con indemnizaciones a sus familiares, pero no existe una política nacional para combatir el delito.

Viernes 11 de Septiembre de 2009

El alto grado de cultura transgresora de nuestra sociedad está engastado en su conciencia colectiva. Hay jueces que liberan a delincuentes y criminales reincidentes y además gratifican con indemnizaciones a sus familiares, pero no existe una política nacional para combatir el delito. Se despenaliza el consumo de droga, pero sin existir un plan integral para combatir a los narcotraficantes. Para una facción de argentinos, los derechos humanos se han transformado en un todoterreno que sirve tanto para justificar violaciones a la propiedad privada y pública, como para permitir la presencia de encapuchados con palos en la vía pública, denostar o descalificar adversarios, distraer a la opinión pública para ocultar realidades como pobreza, indigencia, inflación, corrupción o dar impunidad a terroristas. Mientras el accionar pervertido de quienes gobiernan siga derramándose sobre la sociedad, los hábitos transgresores seguirán degradándola y disociándola. Hay responsables. ¿Caerán sentencias judiciales condenatorias sobre ellos? ¿Hasta donde llegará nuestra inconsciencia cívica?

Emilio Zuccalá,

licart29@yahoo.com.ar