Cultura también es respeto al prójimo
Vivo en avenida Belgrano entre Tucumán y Catamarca, frente a los galpones del CEC, y del nuevo parque. Nos alegramos mucho en el barrio cuando hace más de un año el “potrero” de enfrente se remodeló...

Martes 01 de Noviembre de 2011

Vivo en avenida Belgrano entre Tucumán y Catamarca, frente a los galpones del CEC, y del nuevo parque. Nos alegramos mucho en el barrio cuando hace más de un año el “potrero” de enfrente se remodeló, logrando también, recuperar los galpones del puerto, donde en la actualidad se desarrollan actividades culturales para los jóvenes. Hasta allí todo bien. Pero de un tiempo a esta parte, la Secretaría de Cultura o la Municipalidad han implementado un programa de entretenimiento al aire libre de rock pesado los días domingos, para la gente que acude al parque con su familia. Comienza a las 14 y se extiende hasta pasadas las 19. Me encanta la música en general, inclusive el rock; tengo hijos adolescentes y la escucho a diario, pero lamentablemente lo que escucho cada semana que entra por las ventanas, por las puertas, y por cuanta hendija encuentre, dista mucho de ser música: son alaridos de un grupo de jóvenes que emulando ser una banda musical ponen los parlantes en sus máximos niveles, creyendo que la fuerza y la potencia harán que la gente siente que vibra y que la música le entra por todos los poros. No me parece apropiado para los que no tenemos ganas de compartir ese entretenimiento y solo queremos estar en nuestros hogares escuchando buena música, leyendo, estudiando, durmiendo, descansando, o simplemente haciendo nada en silencio tener que padecer semejante espectáculo. Es más, haría una encuesta a la gente que está pasando un día en el parque con sus hijos, y no puede siquiera hablar, si está de acuerdo con el “programita propuesto”. Entonces, invito al secretario de Cultura, a la subsecretaria, al intendente saliente, a la intendente entrante y a todo el gabinete en general, a que vengan un domingo cualquiera a escuchar a la bandas contratadas y puedan “vibrar en vivo y en directo” y sentir lo que sentimos los vecinos cada semana. Es más, los invito si quieren a mi departamento: vivo en el piso 14, pero les puedo asegurar que se escucha como si estuvieran al lado del escenario. Finalmente, si les gusta, que por favor lo trasladen cerca de sus domicilios para tenerlos bien cerquita y no tener la incomodidad de tener que trasladarse para disfrutarlos. Y si en realidad coinciden conmigo y todos los vecinos del barrio, que por favor reemplacen el entretenimiento por algo que sea agradable y respetable para todos. Siempre recuerdo esto de que mis derechos terminan donde comienzan los de los demás, y verdaderamente en este caso no veo mucho los límites.

DNI. 13.788.741