Viernes 04 de Abril de 2014
¿Qué significa ser culto?, primera pregunta. ¿Es útil serlo?, la segunda. Es muy difícil definir a una persona como culta. Lo primero que se piensa es en alguien que posee conocimientos en diferentes campos del saber; que es de vastas lecturas, que domina idiomas, que es versado en literatura, cine, música, pintura u otras disciplinas artísticas y puede opinar de la actualidad con fundamento, además, de un refinamiento en los modales y en la conducta. Pero es principalmente una persona educada. Intentar ser culto implica esfuerzo y no se adquiere repentinamente. La cultura, así entendida, no es una pose, un barniz o una actitud de carácter snob. Cultivarse en diferentes áreas del conocimiento conlleva a una satisfacción intelectual y espiritual. El ser humano que busca superarse a través del estudio y trata de profundizar en sus conocimientos mediante la utilización de la inteligencia encuentra, en algún momento, un estado de bienestar que eleva su autoestima. A veces se confunde la información con cultura. Estar informado no es ser culto. Una persona culta posee una mente abierta a otras ideas u opiniones porque considera que aquellas pueden enriquecer sus convicciones y aún, a modificarlas. No trata de convencer a otros considerando que posee una verdad absoluta y develada; respeta y valora las posiciones que difieren de la suya. Cultivarse es fundamentalmente tener el ansia de ampliar los conocimientos que se poseen, profundizar el acervo cultural, saciar el "hambre intelectual" inherente a todo ser humano y no perder nunca la capacidad de asombro. Ciertamente, sirve ser culto, respondiendo a la segunda pregunta, desde una posición meramente utilitaria. El proceder de una persona culta despierta empatía y afecto en las relaciones con los demás; trasmite seguridad y firmeza en sus decisiones. El cultivarse le permite apreciar la calidad de las distintas manifestaciones de la cultura, ya sea de elite o popular. Si bien existe una motivación intrínsica que moviliza a una persona a cultivarse, también gravita de gran manera la motivación extrínsica, entendida como aquella con que se estimula al leer la literatura clásica y contemporánea, a escuchar música clásica y popular, y a toda manifestación cultural que sirva para acrecentar sus conocimientos teóricos y prácticos. Parafraseando a un gran pedagogo se puede afirmar que …"a las personas no hay que darles sólo instrucción, sino que hay que impregnarlas de conocimiento y cultura, y a través del arte y la filosofía elevar su espíritu a las serenas playas de la belleza".
Alejo Vercesi