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Culminó la primera fase de una ambiciosa restauración de los Tribunales Federales

Inversión de $7 millones. Al palacio de 1890 se le repuso su emblemática cubierta de cinc. Rehabilitaron balaustradas, cornisas, aberturas y lucernario.

Miércoles 18 de Junio de 2014

El actual palacio de Tribunales Federales, uno de los edificios más representativos de Rosario nacido hace 124 años como residencia particular sobre bulevar Oroño, estrena estos días una ambiciosa obra de restauración que ordenó el Poder Judicial de la Nación. Los trabajos, realizados con un presupuesto de casi 7 millones de pesos para salvar a la casona de los severos deterioros que le venían provocando las filtraciones, son apenas la primera fase de un proceso que se confía terminar durante el 2015 con una nueva etapa de obras. Esta vez la intervención se centró en el cambio total de la cubierta de cinc que le imprime su inconfundible aire francés, la restauración de cornisas, balaustradas, aberturas y todo el coronamiento edilicio, nuevos desagües y veredas, el reemplazo del ascensor y la recuperación del lucernario interior.

La casona de Oroño 940, actual sede de los Tribunales Orales en lo Criminal Federal de Rosario, fue construida en 1890 como vivienda particular para un próspero comerciante de fines del siglo XIX, Eloy Palacios (ver aparte).

Pero el tiempo transcurrió y hoy el edificio pertenece al Poder Judicial nacional, por lo que fue el Consejo de la Magistratura el que encomendó a su Dirección de Infraestructura, a cargo de Hugo Lazzarini, que elaborara los pliegos licitatorios y sumara al Departamento de Arquitectura.

"Previamente, gracias a un convenio con la Facultad de Arquitectura de la UNR, se hizo un relevamiento para conocer el estado de situación del edificio", explicó ayer el subdirector de Arquitectura, Carlos Susini Burmester.

El diagnóstico reveló "graves patologías", lo que obligó a desdoblar la intervención en dos etapas. "Lo más urgente era frenar las filtraciones de los techos, que también estaban trayendo deterioros serios al interior del edificio", explicó Susini Burmester.

Así fue como se llamó a licitación pública para la primera etapa de los trabajos, que con el menor presupuesto ganó la firma Techos Dörfler con una oferta por 6.884.906 pesos y un plazo de poco más de un año. La segunda fase está en carpeta (ver recuadro).

Dirigida por la arquitecta de Buenos Aires Beatriz Martínez Ferretti y supervisada por su colega rosarina Carolina Rainero, la obra comenzó en diciembre de 2012 y culminó hace un par de meses.

Para Susini Burmester no se trató de cualquier trabajo. "Es uno de los edificios más lindos e importantes que tiene el Poder Judicial en el interior del país", señaló, por lo que consideró que "fue muy gratificante poder restaurarlo", sin contar con que en lo que hace a Rosario, "de hecho es de una de las pocas viviendas señoriales de Oroño que quedan en pie". En una recorrida que realizó junto a LaCapital, la responsable de las obras a nivel local coincidió en que era "determinante" para el edificio evitar que le siguiera entrando agua. Por eso el remedio fue radical: requirió el "cambio total de las cubiertas", es decir, tanto de las características "tejuelas" como de las "bandejas" de cinc que componen la "mansarda" y sus dos bellas torres: la cúpula que da al norte como el pináculo que mira al sur.El material de la cubierta, "la chapa", se trajo de Francia, pero el corte y plegado de las piezas, totalmente artesanal, estuvo a cargo de obreros argentinos, explicó Rainero.

La estructura de madera que la sostiene también fue reparada y recibió tratamiento ignífugo e insecticida. Para evitar la gravosa incursión de palomas se trabajó en tres frentes: colocando púas, redes en los balaustres y tensores de hierro en las ventanas

Otro trabajo clave consistió en "restaurar desde la línea de cornisa hacia arriba", lo que incluyó balaustradas, aberturas (también las falsas ventanas), los "óculos" de la mansarda y otras piezas ornamentales del edificio.

Recuperación. "Se recuperaron todas las piezas y la crestería que se pudo; cuando no fue posible se trabajó sobre moldes a partir de originales", explicó la arquitecta rosarina.

También se puso en valor el lucernario central, tanto la herrería como los vidrios, y se realizó una "veladura como tratamiento final para la restauración muraria".

Con esa tarea se buscó recuperar la piel del edificio mediante la aplicación (con pincel y sopleteado) de una cubierta de piedra París. "Para eso previamente se hizo un estudio químico, cuali-cuantitativo, del material original", de modo de lograr la mejor "réplica".Ese trabajo estuvo a cargo de un equipo de restauradores rosarinos: el Grupo Basamento.

Otras dos intervenciones importantes fueron la ejecución de nuevos desagües pluviales y veredas perimetrales sobre la planta baja, y la reubicación del ascensor, "un trabajo muy arduo".

Entre otras razones, recordó la especialista, porque se hizo "con los tribunales funcionando a pleno", mientras se desarrollaban audiencias por temas de narcotráfico y juicios de lesa humanidad.

Tampoco para Rainero se trató de una obra más. "Fue un trabajo soñado: una verdadera restauración", fruto de principios caros a la actividad, como trabajar con métodos científicos de diagnóstico y relevamiento, reversibilidad de acciones y sin falsear documentos. "Algo que el edificio se merecía, lo que demuestra que la buena arquitectura no muere", aseguró.

Construido por un comerciante

El Palacio de Tribunales Federales fue construido en 1890 por encargo de Eloy Palacios, un comerciante local dedicado a la venta de hacienda y terrenos, propietario entre otros de los que en 1908 se convertirían en barrio Vila y después en barrio Belgrano. Paradójicamente, Palacios nunca llegó a habitar esa mansión, que más tarde fue sucesivamente ocupada por el colegio Sagrado Corazón, el Correo, el sanatorio Palace y, desde 1916, por los Tribunales Federales.

Segunda etapa

El Poder Judicial quiere licitar la segunda etapa de obras (fachadas, carpintería, celosías y cielos rasos) antes de fin de año para ejecutarlas en 2015.

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