Domingo 03 de Marzo de 2013
En la medianoche del 27 de febrero, al intentar entrar el auto a mi cochera particular, fui abordado por un malviviente, el que a punta de pistola intentó robarme. Ante mis gritos de auxilio y con el objetivo de derribarme me dio tres culatazos con su arma y efectuó cuatro disparos. La zona donde vivo (frente al Parque Yrigoyen) es refugio de drogadictos, y en su mayoría menores de edad que “apuntan” los blancos de robos, escruches, entraderas y salideras. Se movilizan en motos y bicletas y el factor común son sus gorritas. Ya varios han sido denunciados, pero como son potenciales electores en los próximos comicios, entran y salen como por su casa. Una de cal y una de arena. Ante el llamado al 911 y todo ensangrentado se apersonaron en un móvil, los que después obtuve sus nombres y apellidos, y el motivo de la presente es agradecerles a los agentes Hugo Bordón y Adrián Vanzetti, por un lado la contención y preocupación por mi estado, y por otro lado, ante la demora de la ambulancia de mi prestador privado se ofrecieron a llevarme en el patrullero hasta el Hospital Italiano (del que tengo cobertura por Pami), gesto que enaltece y rescata la mala imagen que tenemos de nuestra policía, sin insumos, sin vehículos para patrullar, mal pagos, más la falta de colaboración de la población (o sospechosamente excesos de llamadas falsas al 911 para distraer su labor). Hoy con diez puntos en mi cabeza, pienso que podrán cambiar mil veces los jefes de policía, pero sin claras políticas en seguridad todos estamos prisioneros en nuestras casas, con miedo de entrar y salir, mientras los que deberían estar entre rejas gozan de buena salud (y en mucho casos de protección). Agentes Bordón y Vanzetti, que vuestro ejemplo se contagie, por una noche fueron mis héroes. Que lo sigan siendo por el bien de la comunidad y la fuerza policial.
Gustavo Lowden
DNI. 13.308.626