Jueves 16 de Julio de 2009
Como ama de casa concurro regularmente a hacer las compras a varios supermercados de la ciudad, aunque por cercanía suelo visitar con mayor frecuencia alguna de las sucursales de "La Gallega". Esta condición de clienta me permitió advertir en el último tiempo algunos desarreglos en la atención que quiero compartir con los lectores. Especialmente uno del que me tocó ser víctima más de una vez. Se trata de las falsas ofertas de precios con carteles que se colocan en productos que no corresponden, por lo que una cree haber elegido un precio más bajo del que debe terminar pagando en caja. Esto es porque los carteles suelen estar en lugares que no corresponden o que pertenecen a alguna variedad del producto ofrecido, pero no a otras. Y como esto ocurre frecuentemente no valdría explicarlo como un simple error de colocación del precio. Otro inconveniente muy habitual es la oferta de un pack con varias unidades de un producto que termina costando más caro que si uno compra la misma cantidad ofrecida pero por unidad. A estos problemas hay que agregarle que los precios, especialmente en rubros como el de perfumería, suelen estar por encima de otros lugares, y para colmo de males es imposible en "La Gallega" reclamarle esto a alguien. Es que a diferencia de otros supermercados no existen referentes porque son rotados permanentemente. Así una cajera mañana es repositora, el carnicero es repositor, etcétera. Los envíos a domicilio desaparecieron después que tardaban cinco o seis horas porque se afectaron las mismas unidades para todas las sucursales. ¿Alguien sabe a qué se debe este deterioro en la atención al público y estas desventajas que los rosarinos tenemos que soportar en una de las pocas bocas de venta auténticamente locales?
Griselda de Cruz