Jueves 04 de Diciembre de 2008
Con gran sorpresa he leído en la edición del pasado domingo la carta del subdirector del Monumento Nacional a la Bandera en la que responde a la lectora que había criticado por este mismo medio la falta de limpieza y mantenimiento de la fuente del Pasaje Juramento. Mi sorpresa radica en el hecho de que a pesar de los dichos de este funcionario puedo dar fe de que la lectora tiene razón. Diariamente paso por el lugar y la fuente luce llena de algas, con lodo, agua estancada y residuos. Hasta yuyos comenzaron a crecer desde el fondo. Hasta hace algunos meses veía que con frecuencia la fuente se vaciaba y se la higienizaba correctamente, tareas que desde hace un tiempo dejaron de hacer. Por lo visto, a la Dirección del Monumento no le importan las fuentes, ya que otra ubicada al pie de la torre principal no funcionó durante años, permaneciendo seca y olvidada. El año pasado, para el 50 aniversario del Monumento se la puso en marcha, pero lamentablemente al día de hoy solo la mitad de los picos que impulsan el agua funcionan y las lámparas que por la noche destacan los chorros ya son un recuerdo. El símbolo máximo de Rosario amerita ser tratado con mayor grado de seriedad.
Patricia Sánchez, patosan@hotmail.com