Cuffaro Russo, orgulloso con su plantel, volvería a intentarlo el año próximo
Ni bien terminó el partido entró a la cancha a tratar de levantar el ánimo a sus jugadores.

Miércoles 09 de Diciembre de 2015

Ni bien terminó el partido entró a la cancha a tratar de levantar el ánimo a sus jugadores. Esos mismos que tuvieron un instante de ira con la terna arbitral, pero no llegó a mayores. Ariel Cuffaro Russo fue el gran hacedor de la gran temporada charrúa.  “Nos faltó el ascenso para hacer cartón lleno, pero la campaña fue muy buena”, le dijo a Ovación antes de dejar el estadio de Talleres y con las pulsaciones aún a mil, pese a que voz transmitía paz. El entrenador se mostró golpeado por no haber podido subir de categoría, pero a su vez dio claras señales de que seguirá en Tablada en pos de lograr ese paso que ayer le faltó dar para dejar instalado al Matador en la B.
Lo primero que hizo Cuffaro Russo fue agradecer públicamente “el esfuerzo que hicieron estos muchachos a lo largo del año. Se trabajó muy duro para poder haber llegado hasta lo hicimos”. También ponderó la capacidad y dedicación de la gestión que encabeza a nivel dirigencial el presidente Carlos Lancellotti.
“En el fútbol gana el que la mete adentro. A lo largo de los dos partidos fuimos un poco más. Pero ellos aprovecharon lo suyo y se llevaron el ascenso”, deslizó sin dramatizar tanto el entrenador de Tablada y sin hacer hicanpié en el penal errado en la ida.
Y acotó: “Hay una base bárbara. Hay que tratar de no desarmarla. Se arrancó pensando en otra cosa y se terminó peleando el ascenso. Córdoba creció nuevamente. Y este el camino a seguir”.
Cuando se lo consultó sobre su futuro, Cuffaro Russo dijo casi todo sin ser tan explícito. “Acá me hicieron sentir muy bien. Metimos ocho mil personas en el Gabino que hacía rato no se daba. Pero es muy probable que siga porque tengo ganas. Tuve otras posibilidades pero me siento muy bien en este club”, concluyó el entrenador del Matador.

Alegría y desazón, con 30 centímetros de por medio

Un pequeño pasillo separaba la alegría de la desazón. Poco más de de 30 centímetros era la brecha que dividía al festivo vestuario plantel de Talleres del desilusionado de Central Córdoba. Los cánticos no cesaban puertas adentro del reducto anfitrión. El silencio aturdía en el charrúa. Dos imágenes marcadas de lo que terminó dejando este Reducido por el ascenso, que quedó en poder de los de Remedios de Escalada.
Paredes blancas y emparchadas por el paso de la humedad. En la intimidad del vestuario local la música no paraba. Los cánticos tampoco. Todos se abrazaban y saludaban con efusividad. Había excusas más que valederas para hacerlo mientras afuera una fuerte lluvia ganó protagonismo después del encuentro que terminó en 0-0 pero no empañó el carnaval.
En tanto, en el rincón de al lado la bronca era el común denominador como las lágrimas por la hazaña que no fue. El Matador de Tablada estaba dolido en el orgullo. Herido en el corazón. Se comió la fiesta con bombos y redoblantes sin chistar. Pataleó un poco cuando terminó el partido, pero nada más que eso. Luego razonó y se metió rápido en su vestuario a descargarse por ese ascenso a la B que por poco no fue.
Un poco más tarde la comotiva  emprendió la retiradaa para volverse al pago pensando en lo que vendrá, que promete ser encantador también.

Vella: “Fue un año bueno pero siento mucho dolor”

Cristian Vella, uno de los experimentados del plantel, aún con tristeza, destacó: “Duele irse así porque la serie fue muy pareja. Pero esto es así. Acertaron en la que llegaron en nuestra casa y se llevaron un premio de todo un año de laburo. No obstante, cuando miramos lo que hicimos y logramos, fue un buen año, pese a que en estos momentos sólo siento dolor porque no pudimos ascender”.