Cuenta conmigo
Desgarrador testimonio de una mujer abusada durante 30 años por su padre: no había espacio para el dolor, sólo castigos y niños que cuidar. Bajo esa mirada resignada se abren miles de incógnitas: ¿cuánto tiempo estará en la cárcel...

Lunes 29 de Noviembre de 2010

Desgarrador testimonio de una mujer abusada durante 30 años por su padre: no había espacio para el dolor, sólo castigos y niños que cuidar. Bajo esa mirada resignada se abren miles de incógnitas: ¿cuánto tiempo estará en la cárcel la persona que le ocasionó tanto dolor? ¿Cuando salga ella tendrá la protección que debería darle el Estado? ¿Después de tanto sometimiento la víctima podrá gozar de libertad o estará sometida a los recuerdos de esas pesadillas de violaciones y maltratos? El temor, la vergüenza, la culpa cambian constantemente y se conforman a partir de las experiencias de nuestras vidas: si somos educados por padres violentos, lo más probable es que de adultos seamos violentos. Los hombres de la ciudad cercaron la vivienda y gritaron al dueño: ¿sácanos al hombre que ha entrado en tu casa para que lo conozcamos? El anciano salió y dijo a la multitud, no, hermanos míos, no hagáis tal maldad, os lo pido, no cometáis semejante crimen. Aquí están mi hija que es virgen y la concubina de él; yo os las sacaré fuera para que abuséis de ellas y hagáis con ellas como bien os parezca, pero a este hombre no le hagáis semejante infamia. Este pasaje de la Biblia como muchos otros, o de otras creencias fundamentalistas, revelan el menosprecio a la dignidad e integridad de la mujer, defendiendo al varón. Me pregunto: ¿existen programas para fomentar el conocimiento y la observancia del derecho de la mujer a una vida libre de violencia, a que se respeten y protejan sus derechos? Vuelvo a la mirada de impotencia de esta mujer abandonada por la sociedad y en la de ella, la de muchas más, que callan.


DNI. 11.127.508