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Cuba renueva el puerto de Mariel para los inversores extranjeros

El gobierno de Castro proyecta convertir la zona en un gran polo industrial. Es la megaobra más importante de los últimos años en la isla.

Miércoles 13 de Noviembre de 2013

El puerto de Mariel fue una vía de salida y ahora lo será de entrada. Más de treinta años después de que 125.000 cubanos abandonarán su país rumbo a Estados Unidos, el gobierno de la isla espera que por esas mismas aguas llegue una inversión extranjera que revitalice la economía. La renovación del puerto, situado a 45 kilómetros de La Habana, es considerada como una de las "obras más importantes" de los últimos años en Cuba. Con el objetivo de atraer compañías y capitales extranjeros, el gobierno de Raúl Castro ofrece beneficios fiscales y asegura que las empresas "no podrán ser expropiadas", pero expertos y potenciales inversores miran aún con escepticismo el megaproyecto que contó con una fuerte inversión de Brasil.

Un puerto para contenedores, grandes almacenes, una zona franca, industrias creadas con capitales foráneos y condiciones avanzadas de infraestructura, entre otros, serán los beneficios de este polo comercial e industrial, el más importante del país y desde ya considerado la principal ventana cubana al mundo de las importaciones y exportaciones. Habrá "plena protección y seguridad en el territorio nacional" para las empresas, aseguró el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de la isla, Rodrigo Malmierca, frente a varios empresarios y diplomáticos extranjeros en La Habana. "Las inversiones extranjeras no pueden ser expropiadas", enfatizó el funcionario, que calificó también la proyectada zona económica especial como "la llave del Golfo de México". La llamada Zona de Desarrollo Especial de Mariel (ZDEM), similar a las zonas francas que impulsaron el desarrollo económico chino a finales de los 70, abrió sus puertas a la inversión extranjera oficialmente el 1º de noviembre.

El proyectado parque industrial comprende 465,4 kilómetros cuadrados.. La modernización y montaje de las instalaciones del Mariel han estado financiados, en lo esencial (640 de los 900 millones de dólares invertidos), por un préstamo obtenido gracias a un convenio intergubernamental firmado entre Brasilia y La Habana.

Bajo el gobierno de Raúl Castro, la isla está realizando en los últimos años una serie de reformas económicas con elementos de mercado tras décadas de monopolio estatal. Después del triunfo de la revolución de 1959, el ex presidente Fidel Castro impulsó las expropiaciones primero de los grandes latifundios de empresarios de Estados Unidos, para poner después paulatinamente toda la economía en manos estatales. Ahora, sin embargo, se ofrecerán exenciones fiscales.

Histórico éxodo. Mariel, el puerto que saltó a la fama por el éxodo masivo de 1980, es uno de los nuevos proyectos económicos del nuevo rumbo del "raulismo". Más de 30 años atrás, unas 125.000 personas, los llamados «marielitos», dejaron la isla rumbo a Estados Unidos, en la que se convirtió en una de las peores crisis migratorias entre Washington y La Habana. "Esta es la obra más importante que inició Cuba en los últimos años", subrayó Ana Teresa Igarza, la directora de la oficina abierta especialmente para regular y agilizar la llegada de capitales extranjeros a Mariel.

Las principales dudas de los posibles inversores pueden girar en torno a la contratación de la mano de obra. El personal local será contratado a través de una agencia del Estado cubano, una práctica habitual desde que la isla se abrió al capital extranjero en los 90. "Ahí está de nuevo el asunto de la remuneración de esa mano de obra, que va a beneficiar sobre todo al gobierno y no al trabajador promedio", apuntó Jorge Duany, director del Cuban Research Institute de la Florida International University. Otra de las dudas la plantea la aún pendiente reforma monetaria en la isla, donde rigen dos monedas desde los 90. El gobierno de Raúl Castro anunció hace poco la unificación paulatina del peso convertible (CUC), equivalente al dólar y con el que operan las empresas extranjeras, y el peso cubano (CUP), en el que se pagan los salarios estatales. El proceso no tiene sin embargo fechas concretas.

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