Cuatro personas van a juicio por un robo en la casa de una jueza federal
Los cuatro acusados del robo a la casa de la jueza Federal Sylvia Aramberri actuaron con roles delimitados, pero no pudo probarse que integraran una banda. Así lo planteó la Cámara Penal de Rosario al confirmar el procesamiento de todos ellos por el asalto...

Martes 07 de Septiembre de 2010

Los cuatro acusados del robo a la casa de la jueza Federal Sylvia Aramberri actuaron con roles delimitados, pero no pudo probarse que integraran una banda. Así lo planteó la Cámara Penal de Rosario al confirmar el procesamiento de todos ellos por el asalto, pero sin el agravante de haber conformado un grupo delictivo organizado. Un cambio de calificación que no modifica la pena que puedan recibir por el robo.

A partir de la medida de la Sala I de la Cámara Penal, integrada por Carina Lurati, Atilio Pangia y un camarista de otra sala, cuatro personas irán a juicio por el asalto cometido el martes 5 de enero en la casa de la magistrada, en Balcarce al 700. Los acusados son tres hombres y una mujer que trabajaba como empleada doméstica desde hacía quince años en la casa. Siguen presos y el tribunal les mantuvo la prisión preventiva.

El golpe fue cometido por dos hombres que se llevaron 5 mil dólares, 3 mil pesos, dos relojes de oro y joyas. Los ladrones entraron por los fondos e inmovilizaron a las tres empleadas domésticas que trabajaban en la casa. "Estaba barriendo la escalera y una mano me agarró del cuello, me apoyó algo brilloso en la frente y me di cuenta de que era un arma de fuego", contó una de las trabajadoras. El asaltante la condujo hasta la cocina, donde estaba otra mucama, y luego hizo subir a ambas a la planta alta. "¿Dónde está el vestidor?", preguntó el ladrón en el camino. Los asaltantes tenían el dato preciso de que en ese lugar estaban guardados los ahorros de la familia.

En la planta alta las dos empleadas se encontraron con la tercera doméstica, quien también había sido reducida y luego resultaría imputada en el caso. Sus compañeras contaron que al subir la encontraron "tirada en el piso, con una camisa del doctor en la cabeza", en referencia al esposo de Aramberri. Con las víctimas retenidas, los ladrones reunieron el dinero y las joyas. Luego escaparon.

La sospecha. El primer dato que llamó la atención de los investigadores fue que los ladrones habían entrado a la casa sin forzar ingresos. Según indicaron, todo comenzó aclararse cuando una de las mucamas, Verónica Peger, evidenció dificultades para mantener un relato coherente.

Sus compañeras contaron que antes del asalto se había encendido la alarma, pero al recibir el llamado de la empresa de seguridad la mujer les suministró la clave para desactivarla. Las dos empleadas contaron que Peger "estaba muy nerviosa, le castañeteaban los dientes", y que mientras estaban encerradas "dijo que no tenía celular" pero al llegar el dueño de casa apenas concluido el robo "le pidió el celular y ella se lo dio".

Finalmente, la empleada dijo en la Brigada de Investigaciones que le había entregado las llaves de la vivienda a su novio, a quien había conocido cuando era chofer del colectivo que la llevaba desde su trabajo a su casa, en Roldán. Allí la empleada vivía con su padre discapacitado y su hijo de 5 años. Ella era el único sostén de la familia.

Contó que ese día su novio la había llamado para saber si se encontraban los dueños y ella le respondió que no. A partir de su declaración, el mismo día la policía detuvo en Roldán al remisero Héctor Cañete como organizador del golpe.

Los procedimientos se completaron con un operativo en el que fue recuperada una medalla de oro con las iniciales de la jueza y que arrojó la detención de Hugo Silvero, de 32 años, y de Alberto Romero, de 28, en dos viviendas de Ayacucho al 4000. Esos dos hombres fueron procesados como los autores materiales del asalto. De acuerdo con la investigación, Cañete los había contactado en la bailanta Mogambo y allí mismo les propuso el robo.

Los cuatro fueron procesados en marzo por la jueza Alejandra Rodenas bajo la figura de robo calificado cometido con arma y en banda. Para la Cámara Penal, sin embargo, "no ha sido acreditado que conformen una banda" en términos legales, es decir, tres o más personas con organización y reparto de tareas para cometer un delito. Los camaristas evaluaron que sí hay pruebas suficientes contra el grupo por su participación en el asalto que ahora se discutirá en un juicio.