Cuatro hermanos condenados por el asesinato de un vecino
Cuatro hermanos fueron condenados por el crimen de Fabio Ezequiel Navarro, un muchacho de 27 años que fue asesinado a balazos casi tres años atrás en el barrio Hume, en la zona sudoeste de la ciudad. Habían sido procesados por homicidio simple y lesiones leves, pero ahora un juez de Sentencia consideró que el suceso se produjo durante una pelea...

Viernes 23 de Enero de 2009

Cuatro hermanos fueron condenados por el crimen de Fabio Ezequiel Navarro, un muchacho de 27 años que fue asesinado a balazos casi tres años atrás en el barrio Hume, en la zona sudoeste de la ciudad. Habían sido procesados por homicidio simple y lesiones leves, pero ahora un juez de Sentencia consideró que el suceso se produjo durante una pelea, por lo que cambió la calificación legal: el magistrado los condenó por el delito de homicidio y lesiones leves en riña, lo que implica una pena menor. Les impuso tres años de cárcel a cada uno.

  Los hermanos Marcelo, Guillermo, Victorio y Mártires Vera fueron sentenciados a esa pena de prisión por el juez de Sentencia Julio Kesuani. El fallo no está firme. Para el magistrado, los Vera protagonizaron el 16 de marzo del 2007 una cruenta reyerta en una villa de emergencia situada en Avellaneda al 5100.

  El caso fue presentado inicialmente por los allegados a las víctimas como una ejecución pero se concluyó que fue un homicidio en riña, tal como había planteado el defensor de los Vera, Carlos Heuer.

  Al principio los familiares dijeron que los Vera atacaron a Navarro —conocido como Santiagueño— y a su cuñado Alberto González cuando estaban desarmados. Sin embargo el juez Kesuani determinó, tras analizar los testimonios de los Vera y de los mismos allegados de la víctima, que el crimen de Navarro fue el epílogo de una gresca en la que hubo armas en ambos bandos.

  Para fundamentar esta versión tuvo en cuenta que Guillermo Vera recibió un balazo que le atravesó el tórax. Los peritos balísticos establecieron que el proyectil que hirió a Vera era de calibre 38. Y cerca de donde Navarro cayó asesinado, la policía halló tres ojivas y una cápsula de ese calibre. Por lo tanto, Kesuani valoró que Navarro y González estaban armados.

  Apenas conocido el crimen, fuentes policiales señalaron que cerca de las 18 de ese día, Navarro caminaba por la vía que cruza el barrio junto con González, de 34 años, y un amigo, cuando se toparon con los hermanos Vera. Según los voceros, los cuatro estaban armados y tenían a Navarro en la mira por un incidente ocurrido un día antes.

 

El detonante. Ese día, Mártires Vera discutió con Navarro a raíz de que el Santiagueño "le faltó el respeto" a su mujer. "Cuando los vieron empezaron a los tiros. González recibió una perdigonada en una pantorrilla mientras que a Navarro lo remataron en el pasillo de su casa", explicó en ese momento el portavoz.

  Sin embargo, el magistrado concluyó que el suceso fue el desenlace de una riña. Se basó en el testimonio de Guillermo Vera, alias Colo, quien habló de un tiroteo. Vera declaró que "estaba en su casa cuando escuchó disparos que provenían de las vías". Entonces, dijo, distinguió que su hermano Mártires "se tiroteaba" con otras personas. "Nos trabamos en lucha y salieron cuatros hombres que comenzaron a tirar", señaló. Vera resultó herido en la balacera.

 

Fuego cruzado. Por su parte, Mártires Vera contó que Navarro y otro muchacho forcejearon con su hermano Guillermo. "El Colo salió corriendo hacia las vías y González le disparó. Entonces agarré un arma que estaba al lado de mi hermano y corrí al Santiagueño. Mientras escapaba él me tiraba y entonces gatillé hasta que el arma quedó descargada", declaró. Navarro recibió entre ocho y diez proyectiles que lo fulminaron.

  El quinto involucrado en el crimen es Sergio Vera, que está prófugo. Según la esposa de Navarro, todo se inició cuando su pareja y un amigo fueron a realizar compras. "Escuché estampidas y cuando salí vi a mi marido tirado sobre las vías", señaló. La mujer afirmó que el primero que abrió fuego fue Sergio Vera.

  Luego de evaluar los testimonios, el juez Kesuani consideró que el caso debía calificarse como un homicidio en riña ya que no pudo dilucidarse "con certeza" quiénes (por los Vera) dispararon contra Navarro y González.