Sábado 22 de Enero de 2011
La reunión que mantuvieron ayer por la mañana los representantes del ministerio de Trabajo provincial y el gremio de los gráficos tras el cierre de la tradicional imprenta Ferrazini dejó como primera medida un llamado a cuarto intermedio hasta el miércoles de la semana próxima.
El intempestivo cierre de esa firma, controlada por capitales brasileños, tomó por sorpresa a clientes y proveedores y dejó a 53 trabajadores en la calle, lo que originó el pedido de reunión entre el gobierno provincial y los representantes sindicales de los empleados.
En el encuentro entre las partes, realizado en la sede local de la cartera laboral, se barajaron propuestas para paliar la pérdida de las fuentes de trabajo.
Como primera medida, desde el ministerio de Trabajo de la provincia buscarán retomar las negociaciones con los titulares de la empresa, que se encuentran en Brasil, ya que desde el año 2006 la tradicional imprenta y librería pertenece al grupo brasileño Carton Pack.
"El Ministerio nos ofreció toda la ayuda, nos aseguraron que harán todo lo que esté a su alcance para garantizar la continuidad de las fuentes laborales, lo cuál nos da cierto nivel de tranquilidad" aseguró en declaraciones radiales Aldo Alvarez, dirigente de la Federación de Gráfica Rosarina, quien también resaltó que si la decisión final de la empresa es continuar, la provincia lo apoyaría mediante los subsidios Repro que entrega la Nación.
Alvarez agregó además que al menos hasta el miércoles próximo, fecha estipulada para la próxima audiencia entre las partes, continuarán los esfuerzos para intentar abrir un canal de diálogo directo con el directorio de la empresa Ferrazini, radicada en el país vecino.
Es que aunque trascendió que los obreros de la fábrica _mas de medio centenar_ olfateaban el final de la operación local de Carton Pack desde hace un año, el cierre se produjo sin previo aviso.
Los directivos de la firma brasileña enviaron el martes pasado unos 7 millones de pesos para quedar al día con todas las obligaciones pendientes, de los cuales la gerencia local decidió volcar unos 3,6 millones de pesos al pago de indemnizaciones, algunas importantes por la antigüedad de los empleados