Cuando un hijo se va
Martincito, hoy se cumplen dos años de aquel horrible llamado; dos años de que tu vida plena y llena de sueños no pudo hacerse realidad.

Miércoles 15 de Enero de 2014

Martincito, hoy se cumplen dos años de aquel horrible llamado; dos años de que tu vida plena y llena de sueños no pudo hacerse realidad. A partir de ese momento en casa quedó un vacío muy grande, un silencio abismal. Franco, Fernando y yo debemos aprender a vivir una nueva vida sin tu presencia física, pero ¡Cuanto duele! Nos ayudan innumerables, hermosos y dulces recuerdos; pero aún así se ven superados por la angustia de no tenerte a mi lado, escuchar tu voz, sentir tu abrazo arrollador. El camino es muy difícil, busco herramientas, estoy atenta a señales que me hagan bien, y todos los días sigo con mucho esfuerzo. Es un trabajo diario dado que por momentos decaemos y debemos levantarnos. Al correr los días la ausencia se hace más intolerable, se mezclan sentimientos de ira, angustia, dolor; ya no somos los mismos, estamos en la permanente búsqueda tratando de encontrarle un sentido a la vida; la palabra "feliz" no existe más en nuestro diccionario, sólo tratamos de estar. Tu hermano Franco perdió su compañero, compinche y amigo de toda la vida, y aun en su dolor, te recuerda con admiración. Con Fernando lloramos, recordamos y sonreímos juntos; él siempre te sintió como propio y fue con vos el papá que todo chico hubiera deseado. Tu partida marcó un antes y un después en nuestras vidas. Es estar mutilados, devastados, pero debemos poner nuestra mayor fuerza en seguir. Es ya mucho tiempo, o tal vez sea muy poco; no puedo medirlo ni me sirve hacerlo. Es como si hiciese pocas horas que te dije con un beso "chau , cuando vuelvas me contás". Pero nunca volviste, pero siempre estás. Y no pudiste contarme nada de tus aventuras, y nunca más podrás contarme cosas de tu vida, que hubiesen sido seguramente grandiosas porque vos empujabas; y seguramente feliz porque vos eras bueno y querías a la gente, por eso ahora somos tantos los que te extrañamos. De qué me puede servir medir el tiempo o lamentar lo que no tendré, imaginar lo que hubiésemos vivido, si todo eso me hunde. Los bien intencionados me consuelan diciendo que estás bien, que la vida es inmanejable y que las cosas suceden. No tengo más opción que aceptarlo, pero no me alivia en absoluto, Me faltas, no estás, y no estarás. Nada más que porque corresponde hacer justicia y mantener presente los hechos hasta lograrla, es que reitero: a Martincito Busalacchi a los 16 años, y a sus familiares Mirta, Hugo y Facundo Sanchez (19), los mató Federico Teilletchea en la ruta 41 altura San Antonio de Areco, el 15 de enero del año 2012, embistiéndolos al perder el control del vehículo y cruzarse de carril conduciendo alcoholizado y a 170 kilómetros por hora. El asesino aún está libre. Estamos esperando justicia. Y por favor, no me hablen de que fue un accidente. Aún así nuestro corazón y nuestra memoria están llenos de vos.

Nora Resta (mamá de Martín)
DNI 16.536.357