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Cuando pase el temblor

El estado de stand by de la política camino a la sucesión en el poder en 2015 tuvo una justificación previa: el Mundial de Fútbol y sus presuntos vahos anestésicos.

Domingo 13 de Julio de 2014

El estado de stand by de la política camino a la sucesión en el poder en 2015 tuvo una justificación previa: el Mundial de Fútbol y sus presuntos vahos anestésicos. Pero, el campeonato se termina hoy y, sin embargo, la indefinición continuará por varios meses más.

Un dato se sigue posando en lo alto llevando cierta intranquilidad a los campamentos en donde se cocinan las campañas presidenciales: ninguno de los candidatos, oficialista y opositor, supera el 25 por ciento de intención de voto, un cuadrante escaso e insignificante en otros tiempos de la Argentina, pero que en el aquí y ahora les hace abrigar expectativas a Daniel Scioli y Sergio Massa, quienes arañan esa cima módica, aunque con subas y bajas respecto a tendencias que ponen en valor las chances de Mauricio Macri, Julio Cobos y Hermes Binner.

Por debajo de esos primo cartello navegan otras referencias que deberán maximizar el tiempo que queda hasta que se defina el orden de prioridades en el tablero electoral. En donde asoma algún nivel de duda respecto a la composición final de la escudería es en el oficialismo. La presidenta Cristina Kirchner aún no ha mostrado sus cartas respecto al nombre del sucesor ni la estrategia respecto de la sucesión.

Pregunta clave. ¿Será Scioli el candidato de la casa o esa tirria que fluctuó desde 2003 a la fecha entre el kirchnerismo paladar negro y el incombustible dirigente bonaerense finalmente hará que el elegido sea otro? De la respuesta a ese interrogante dependerá el ordenamiento final del peronismo, no sólo en el camino a las presidenciales sino también en las provincias.

El caso de Scioli no sólo es paradigmático sino también inédito. Pese a haber adscripto al kirchnerismo desde los inicios del relato nunca fue considerado como tropa propia. Podría darse el caso de que el ex motonauta unifique los anhelos de continuidad del "modelo" de los fervientes adherentes históricos pero también de Mirtha Legrand, quien alguna vez dijo "se viene el zurdaje", en relación a Néstor Kirchner, y ahora admite que en 2015 votaría por Scioli en las Paso del Frente Para la Victoria (FPV).

La apostilla de la eterna conductora de los almuerzos televisados explica más que mil palabras el enigma que encarna Scioli. Por lo pronto, la variedad de candidaturas kirchneristas le facilita el triunfo al bonaerense: cuanto más se divida el voto hacia Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, Agustín Rossi, Jorge Taiana y Juan Manuel Urtubey (autodeclamados precandidatos del FPV) mayores serán sus chances.

Randazzo dice en la intimidad que al final del camino sólo quedarán en pie dos postulaciones, la suya y la de Scioli, y que en ese derrotero podrá alzarse con la interna oficialista, algo que, sin embargo, hoy no se deja ver en ninguna de las encuestas publicadas.

Aunque ninguna de las espadas kirchneristas lo admita en público, la situación procesal del vicepresidente Amado Boudou es una piedra cada vez más grande en los zapatos de los voluntariosos postulantes. "Cómo no nos va a joder la vida, claro que sí. Si usted me entrevista, me pregunta por Boudou. Y cada uno de los periodistas que está con un micrófono en la mano también quiere saber. No se olvide que la que lo puso en el lugar en el que está fue Cristina", admitió a LaCapital un funcionario de la primera línea.

Hasta ahora la presidenta ha entendido que desprenderse del vicepresidente sería un episodio que limaría su estructura de poder y que, detrás de Boudou, los jueces y los opositores irían por otras cabezas. El consultor Rosendo Fraga interpreta que aunque mantener ejerciendo el cargo al vicepresidente implica costo de imagen, la presidenta ha decidido hacerlo por su idea de poder.

"Frente a conflictos, desafíos y problemas, la personalidad de Cristina Kirchner tiende a redoblar la apuesta, no a retroceder. Este es el caso también ahora. Un alejamiento de Boudou por el procesamiento podría llevar a que este tipo de situación se multiplique. Quizás si ella fuese candidata su visión sería distinta. Pero ella no puede serlo y entonces puede optar por perder algunos puntos de imagen en aras de mostrar que mantiene intacto el poder y que los fallos de una justicia que se torna más independiente no pueden reducir su voluntad política ni su margen de acción", resume Fraga.

En la oposición ninguno de los candidatos lanzados logra despegarse del resto. Massa, quien tomó la delantera tras su victoria en la provincia de Buenos Aires —triunfo que por su repercusión nacional bloqueó la posibilidad de una re-reelección de Cristina— tiene problemas para insertarse territorialmente en algunas provincias. El masivo salto con garrochas desde el PJ hacia el massismo que casi todos pronosticaban no tuvo la fluidez esperada y, a la vez, la Cámara de Diputados no es un ámbito que le permita al ex intendente de Tigre estar todos los días en los primeros planos.

PRO y contra. Hoy por hoy, Scioli y Macri tienen un hándicap respecto del resto de los candidatos: gobiernan sus respectivos distritos. "Es verdad, pero eso puede ser un plus pero también una contra si la gestión no es buena. En nuestro caso, la gestión en la ciudad es la mejor manera de decirles a los argentinos que tenemos una manera de hacer las cosas como alternativa a los que han gobernado el país durante las últimas décadas", dijo a este diario el jefe de Gobierno porteño, quien sostiene que los números de las encuestas lo muestran cada vez más cerca de Scioli y de Massa.

En el campo del progresismo, Hermes Binner encuentra en la disputa entre Julio Cobos y Ernesto Sanz un motivo de fortaleza. La división del voto radical potencia las chances del líder socialista para ganar las internas, aunque muchos creen que antes de fin de año quedará en carrera uno solo de los dos referentes de la UCR.

Binner deberá dedicar todos los esfuerzos en penetrar la provincia de Buenos Aires, especialmente el conurbano, principal déficit a la hora de competir en pie de igualdad contra los candidatos peronistas. De hecho, Margarita Stolbizer le preparó a Binner un mapa territorial para visitar periódicamente hospitales y escuelas del populoso cinturón del conurbano.

Las chances del FAU nacen de la suma de todas sus partes, por eso será sustancial que el conglomerado de centroizquierda mantenga la unidad a rajatabla tras las Paso. Sumados, los votos que hoy se reparten entre Binner, Cobos, Sanz, Carrió y Solanas les permiten a los progresistas soñar con un definitivo ingreso al ballottage.

La política, al fin, es por estas horas lo que pasa mientras el común de los mortales está pendiente del resultado de Argentina-Alemania.

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