Domingo 01 de Abril de 2012
Ignacio Peries llegó a Rosario en 1979, en plena dictadura militar. Nació el 11 de octubre de 1950 en Sri Lanka (ex Ceylán) y tiene 8 hermanos. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1979 en Gran Bretaña, en la congregación Cruzada del Espíritu Santo, de la cual hace 12 años que es su superior. Antes de llegar a Rosario estuvo en tres meses en Tancacha, provincia de Córdoba.
Vivió los años de dictadura sin grandes sobresaltos pero lo que se acuerda es que en ese momento usaba barba y por eso los militares lo detuvieron varias veces. Además, todavía no tenía documentos. En una oportunidad, recuerda ya con una sonrisa, un vecino que era militar lo fue a rescatar.
Sus primeros recuerdos de Rosario no son muy agradables. "Cuando llegué acá (por el barrio Rucci) todo era un gran basural. La parroquia un pequeño galpón sin ventanas donde no venían más que cuatro o cinco personas", relata y confiesa que en ese momento tuvo ganas de volverse. Pero el entonces obispo de Rosario, monseñor Guillermo Bolatti, le pidió que se quedara, y así lo hizo.
"Venían enfermos, no se por qué -acota- pero llegaban y me pedían la bendición", cuenta el cura que pocos años más tarde pasó a recibir a cientos de miles de fieles.
Se quedó en Rosario por el aliento de Bolatti, luego por el arzobispo Jorge Manuel López y sobre todo por monseñor Eduardo Mirás, de quien habla como "un amigo, un padre, un compañero incondicional. Tengo mucho que agradecerle porque me ayudó, me corrigió, me orientó y gracias a él estoy en Rosario", confiesa y recuerda que Mirás fue el que pidió con todas las fuerzas que Peries se quedara en esta ciudad cuando el superior de la orden, que estaba entonces en Venezuela, quiso que Ignacio se fuera a ese país.
Respecto al actual arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, dijo que no tiene "ningún problema" pero reconoce que aún no trabajó tanto como lo hizo con el anterior prelado.
Ante la pregunta por el futuro, si le gustaría quedarse o no en Rosario, Ignacio es franco: "La misma misión la puedo hacer aquí o en cualquier lugar del mundo, para mí es lo mismo", y destaca que una ciudad a la que le gustaría ir es a Paraná (Entre Ríos). "A otro sacerdote que le debo muchísimo es a Mario Maulión", obispo emérito de Paraná que ahora vive en la parroquia Natividad del Señor y sigue siendo un consejero de Ignacio.