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Cuando las víctimas y los victimarios habitan las calles del mismo barrio

El hijo de Mercedes Delgado reconoce que tuvo contacto con una de las familias vinculadas al tiroteo que le costó la vida a su madre

Domingo 02 de Marzo de 2014

Mercedes Delgado cayó asesinada en el contexto de una feroz balacera entre dos familias del barrio ligadas a los búnker de venta de drogas. Dos familias que por el momento en el que está la investigación sólo pueden identificarse como los R. y los F. aunque en Ludueña todos saben quienes son.

   —¿Tuviste algún acercamiento con los protagonistas de la balacera?

   —Con los R. no tenemos ningún tipo de trato. Mi mamá a ellos les dio de comer, les dio catecismo... les dio todo. Y ellos la mataron. Yo esperaba que ellos se arrimaran y nos dieran una explicación. Pero no. Se burlan. Uno de los R. le dijo a uno de mis hermanos: «Si ustedes siguen con esta movida van a terminar como su madre». Y eso es una amenaza. Nosotros no reaccionamos porque no somos ese tipo de personas. Pero la bronca y el odio lo tenemos a flor de piel, pero tenemos que aguantar.

   —¿Y los F.?

   —Uno de los pibes se me acercó y me dijo: «Nosotros en ningún momento quisimos hacerle nada a tu madre. En ningún momento tiramos para el lado de tu madre». Y el pibe vino a hablarme al mes y medio de la muerte, en el momento más tenso, donde yo estaba más hecho pelota. Y este pibe vino a hablar conmigo y me dijo eso. Nosotros somos todos del barrio y nos conocemos. Y él me dijo que cuando Daniel R. salió a tirando, ellos ya se habían ido. Tiró por puro gusto nomás. Los F. ya se estaban yendo y Daniel R. salió a tirar. Fue justo fue el momento en que mi mamá doblaba en la esquina. Eso lo entendí cuando hicieron la reconstrucción del hecho (septiembre de 2013).

   —¿Pensás que para ellos cambió algo?

   —Esa vida violenta que llevan naturalizó la muerte. Matan por matar. No les importa la vida del otro, lo que pasa o lo que les pueda pasar. No les importa estar preso veinte años. Vos ves que cuando salen de estar presos lo primero que tienen es un arma en la mano. Es como que quieren ser el más fuerte entre los fuertes. Es como si fuera la ley de la selva y todos quieren ser leones. Te mato y soy más. Eso se ve claramente con el asesinato de mi madre. Salió uno de los F. de estar preso y los R. ya fueron a buscarlo para no quedarse atrás. Y lo querían matar para pisar más fuerte acá. Toda esta podrida se armó porque ellos no querían perder cartel en el barrio.

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