Viernes 04 de Septiembre de 2009
El secretario de Seguridad Pública, Genaro García, dijo que "el cártel La Familia ha utilizado centros de rehabilitación de adictos para formar nuevos cuadros y adoctrinarlos, utilizando por un lado la religión y la fe para justificar acciones criminales, y la intimidación por otra parte para advertirles que pueden morir si incumplen las reglas internas del grupo".
El funcionario dijo que "Rafael Cedeño, un jefe operativo de La Familia detenido en abril, era el responsable del adoctrinamiento y el reclutamiento del grupo a través de centros de rehabilitación que él controlaba a lo largo y ancho de Michoacán", el estado natal del presidente Calderón.
"Cedeño, incluso, expedía diplomas a los jóvenes que salían de su adicción, los llevaba a retiros espirituales donde les inculcaba valores religiosos y les imponía reglas que debían cumplir como no consumir drogas y no robar las ganancias de sus actividades", agregó. "Gente que era recuperada de la acción, que después era parte del grupo criminal y si no cumplían la ejecutaban", refirió.
"Decía que en nombre de Dios había que matarlos, porque ellos habían incumplido una norma interna del grupo y los ejecutaban, y entonces no había sentido de culpa, porque decían que era una acción en cumplimiento a un valor superior, que era el haber hecho algo divino", añadió.
El funcionario sostuvo que "el gran reto" de las autoridades "es recuperar la base social" de la que se han valido los cárteles de las drogas, que en los últimos años han desatado una ola violenta que desde diciembre del 2006 se ha traducido en más de 13.500 asesinatos en medio de disputas internas por el control de nuevos espacios y las rutas del tráfico de drogas.
García dijo que en medio de los golpes recibidos, que les ha dejado miles de sicarios y operadores detenidos, los cárteles apuestan ahora al reclutamiento de delincuentes comunes y adictos. Y un ejemplo de ello, ha sido el cártel de La Familia.