Miércoles 17 de Diciembre de 2008
Roberto Granero, titular de la Sedronar, dijo ayer no entender cómo el rosarino Mario Roberto Segovia, sindicado como el máximo traficante de efedrina del país y procesado el viernes por el juez federal de Campana Federico Faggionatto Márquez, pudo pasar desapercibido en Rosario. Y deslizó sospechas sobre otros organismos del Estado. "No entiendo cómo una persona como Segovia pudo pasar desapercibido en una ciudad como Rosario. Con un Rolls Royce no sé si se pasa desaparecibido en Nueva York", dijo el funcionario en diálogo con Radio 2.
Granero se preguntó cómo Segovia llevaba un tren de vida plagado de lujos, con varios autos impotados, "y en Rosario nadie se había enterado, ni la policía de la provincia, ni ningún servicio de informaciones, ni la Afip, ni la unidad de información financiera". Y sumó también al hermano del rey de la efedrina, el cabo de policía Hernán Jesús Segovia, quien pese a su magro sueldo había hecho un par de viajes al exterior que quedaron registrados en su pasaporte.
Asimismo, Granero deslindó la responsabilidad de la Secretaría que conduce en el otorgamiento de la autorización que le permitió a Héctor Germán Benítez (el nombre falso utilizado por Segovia) importar la efedrina que luego traficaba a México. "La solicitud estaba certificada por la Afip, la Aduana, escribano público y por bancos", dijo.