Martes 12 de Marzo de 2013
"La elección del nuevo Papa no afecta directamente a la realidad concreta de las comunidades, no está en consonancia con lo que la gente vive. Pero se ve una oportunidad para que la Iglesia cambie", dice el padre Daniel Siñeriz, de la capilla San Joaquín y Santa Ana, de Nuevo Alberdi. "Hay que mirar hacia atrás, mirar el presente y ver a la gente y cómo está. Se debe retomar el mensaje del Concilio Vaticano II (1962-1965), que en los últimos tiempos fue puesto a la sombra. Ese concilio significó un esfuerzo para desentralizar el poder de Roma, buscar una administración con autonomía de las iglesias regionales y episcopados, no puede estar todo tan centrado en la figura del Papa", señala el religioso de 63 años, quien también trabaja en el Psiquiátrico Agudo Avila.
Siñeriz indica que los cardenales consultan a obispos cercanos pero no llevan un mandato de los fieles. Agregó: "América latina tiene 19 cardenales, pero Estados Unidos, con un 25 por ciento de los fieles, cuenta con 14 purpurados". Admite que "tampoco afecta mucho el cambio en el Vaticano porque la figura del Papa también se opacó. La Iglesia se fue encriptando, cerrando". Al consultarlo sobre el uso del latín, explica que "usarlo en el imperio romano significaba que todos lo entendieran porque era el idioma vigente. Pero ahora no integra más".
Consulta popular. Advierte qu "en los años 80 se realizó una consulta popular en la que la gente opinaba sobre la Iglesia. Fue un sondeo que abarcaba muchos temas y despertaba a la participación de la gente. El Episcopado la publicó como líneas para una nueva evangelización, pero quedó oculta porque el Vaticano emitió directivas para el Jubileo del año 2000", explica el sacerdote a La Capital.
Sobre cuestiones que alejan a personas de la institución, señala que "decimos que se van porque están distraídos, obnubilados y llevados por la vida moderna, pero parece que la culpa la tuviera siempre la gente y no miramos cómo nos comportamos desde la Iglesia".
"Pero tengo esperanza y me quedo en la Iglesia. Vengo de un encuentro de comunidades de base en Mar del Plata, con mucha participación y un claro compromiso social y político, pero a nivel de un pequeño grupo y sin nada espectacular", resalta.
Cambio de actitud. "Desearía que cambie en la mente y en la actitud de los cardenales el concepto de poder, no se debe ser más que el otro, sino servir al otro, como hacía Jesús. Se requiere una autocrítica profunda, que hoy está lejos de verse, ya que tras el brevísimo papado de Juan Pablo I comenzó otra etapa. La Iglesia comenzó un momento involutivo que dejó atrás la apertura al mundo y el proceso de descentralización interna inaugurados por el Concilio Vaticano II".
El sacerdote rosarino también resaltó que entre los cambios que le piden los fieles a la Iglesia Católica, figura como fundamental el que exista un verdadero y sinceroreconocimiento a la mujer y sus derechos: "La gente pide una Iglesia más abierta".
"Cuando hay más rigidez, hay más fisuras", sostiene el cura de la parroquia situada en la barriada de Nuevo Alberdi.