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"Cuando estuve frente al Papa pensé que iba a pasar el papelón de mi vida"

La cantante dijo que le temblaba el cuerpo antes de cantar en el Vaticano. Mañana, a las 21, se presenta en el City Center con su nuevo espectáculo "A tu lado voy".

Jueves 15 de Enero de 2015

El pasado 12 de diciembre Patricia Sosa emocionó a todos cuando cantó el "Gloria" de la "Misa Criolla" frente al Papa Francisco, en la Basílica de San Pedro. Ahora, un mes después, lo recuerda como una experiencia "surrealista". "Me empezó a temblar la vida, el cuerpo, se me secaba la boca, me transpiraban las manos. Pero llegó la hora de cantar y la voz fluía", relató, todavía conmovida por ese momento. La cantante regresa a Rosario para presentar su espectáculo "A tu lado voy" mañana, a las 21, en el casino City Center. En el show recreará sus clásicos y también adelantará temas de su próximo disco, que entrará a grabar este año. En charla con Escenario, la ex vocalista de La Torre explicó cómo llegó a cantar en el Vaticano y aseguró: "Si no soy una referente para las nuevas cantantes debería serlo".

¿Cómo es el show que traés esta vez a Rosario?

—Llevo temas conocidos y canciones nuevas, pero lo que más me interesa es interactuar con la gente. Es un show muy completo en cuanto a emociones y sensaciones. Yo quiero que la gente también sea el espectáculo, que se sientan parte, que la música envuelva. Voy con una banda muy completa, de lo mejor que se puede escuchar acá, una banda muy afiatada, que gira conmigo por todas partes. Pero lo más importante es tratar de generar, mediante el mensaje, las canciones y los silencios, una emoción que nos una. Yo siempre pido que seamos mejores personas cuando termina el recital.

Venís de una experiencia muy fuerte, de cantar ante el Papa en Roma. ¿Cómo surgió esa iniciativa?

—A fines del 2013 me llamó Facundo Ramírez, el hijo de Ariel Ramírez, de quien soy muy amiga. El me dijo: "Mirá, el año que viene se cumplen los 50 años de la «Misa Criolla», y yo le quiero hacer un homenaje a papá, me gustaría que la cantes". Y yo le respondí: "Pero está hecha para tenor la misa". Sin embargo al final me dio, lo pude hacer, porque yo tengo un registro bastante amplio. Entonces se empezaron a planificar algunas presentaciones por el país. Entre los mails que Facundo mandaba para presentarse en la Fiesta del Trigo y tantas otras, también mandó un mail al Vaticano, pensando que no iba a pasar nada. Y cuando en abril nos contestaron nos temblaron las piernas (risas). Yo pensaba que era un chiste. Estábamos los dos pegados a la computadora mirando el mail. No lo podíamos creer.

¿Estabas nerviosa antes de cantar? ¿Cómo lo manejaste?

—El día anterior, en la prueba de sonido, le pregunté a Facundo si estaba nervioso. Y él me respondió que no. Y le dije: "Yo tampoco, la verdad es que acá adentro se respira una paz. Qué suerte". Yo me sentía profesional y espiritualmente preparada. Pero ese día, cuando empezó a cantar el coro de la Capilla Sixtina, que son como ángeles, y se abrió la puerta y entraron 800 obispos, atrás el Papa... Me empezó a temblar la vida, el cuerpo, se me secaba la boca, me transpiraban las manos. Me dije: "Ay Dios mío, voy a respirar hondo porque se me va a ir la profesión al traste, voy a pasar el papelón de mi vida". Para colmo el Papa se acercó, me miró de reojo y me levantó el pulgar. A mí se me hizo un nudo en la garganta, pero no quería llorar porque si no no podía cantar. Me parecía todo muy surrealista. Pero llegó el momento de cantar y la voz salía, fluía, y no sólo eso, llegaba, venía de otro lado. Entonces supe que estaba absolutamente asistida espiritualmente, que eso tenía que salir bien. Cada vez que cerraba los ojos, una voz interior me decía "de algo te estás perdiendo", y entonces los abría otra vez y miraba ese entorno que es una cosa tremenda, y agradecía. Lo único que hice fue agradecer. Después el Papa nos miró uno por uno, con una mirada franca, de frente, y se le leyó en los labios "gracias", y nos bendijo. Ahí sí ya no aguanté más y me puse a llorar con todo. Con ruido y todo.

¿Qué imagen te llevaste del Papa?

—El Papa es tan cercano, tan cercano, que hasta es capaz de renovar la fe en un planeta. Dice cosas tan verdaderas, tan cotidianas, dice cosas para el bien común, desde lo que significa la simpleza de hacer el bien. Es un tipo valiente, capaz de enfrentar a los más poderosos, de mover una estructura en el Vaticano que está muy cómoda, para poner a la Iglesia en donde tiene que estar, que es al beneficio de los pobres.

¿Creés que obras como la "Misa Criolla" tienen la suficiente difusión? ¿Te parece que los más jóvenes la conocen?

—No la conocen para nada, para nada. En una entrevista le preguntaron a Facundo (Ramírez) por qué me había elegido a mí para cantar la misa, y él dijo que no era sólo por mis cualidades vocales o porque era amiga de Ariel, sino porque yo acercaba a un público joven. Cuando fuimos a dar recitales a Ushuaia y Río Grande con la misa, la cantidad de pibes que había fue sorprendente. Yo les expliqué sobre la misa, sobre cada una de las canciones, y los pibes estaban asombrados escuchando una cosa diferente, porque esa obra es rezar cantando.

Vos venís trabajando hace años en el Chaco con tu fundación (Pequeños Gestos, Grandes Logros). ¿Cómo tomaste la noticia de la muerte de un niño de la comunidad Qom por desnutrición?

—Muy mal, uno se dice "esto no puede suceder". Yo leí los artículos que detallaban cómo habían sido los acontecimientos, y hay tantas cosas en el medio. Yo veo la presencia del gobierno en El Impenetrable (chaqueño), por ahí no es suficiente, no lo sé. También es cierto que los puestitos sanitarios están muy abandonados, que son los primeros que ven al enfermo. Y hay muchos aborígenes a los que les cuesta ser atendidos por los médicos, que prefieren estar con el médico de la tribu. Además hay una tremenda discriminación entre criollos y aborígenes. Es una sumatoria de cosas. Es una cuestión cultural y de indiferencia.

Tenés 58 años y se te ve muy bien físicamente, con una gran vitalidad. ¿Hay algún secreto para estar así?

—Lo primero que hay que meterse en la cabeza es que hay que mantenerse saludable. Yo soy vegetariana, a mí las carnes rojas me tiraban muy para abajo. También tomo tres litros de agua por día, camino tres veces por semana siete kilómetros a paso vivo, y no hago mucho más. El resto es genética.

¿Sos muy exigente con vos misma?

—No, cero. Yo soy cero estrés, cero exigencia. Si Dios no provee ahora será otro día y cuando corresponda. Yo tengo esa manera de vivir.

¿Te sentís una referente para las nuevas cantantes?

—Yo creo que si no soy una referente para las nuevas cantantes debería serlo, porque estudiar hace bien y porque mantenerse 40 años cantando sinceramente no es fácil. Se puede lograr generando armonía y buena música. Pero no es fácil para las mujeres, porque las mujeres siguen siendo dejadas de lado en la música también. La industria prácticamente no existe, pero sí hay organizadores de festivales y programadores de radio. Y entre no sé cuantos varones pasan a una mujer, porque se supone que es la nota de color. Es lo mismo que me pasó a mí, cuando te decían "las minitas de los músicos afuera". Una vez que tenés el lugar lo tenés, pero igual tenés que estar a los codazos de vez en cuando. Igual yo no me estreso mucho (risas). Dejo que fluya.

Al lado de Chucho Valdés

A Patricia Sosa la espera un 2015 con muchas novedades. En mayo viajará a España para grabar un álbum con Chucho Valdés. “Uno de los mejores pianistas del mundo me eligió como cantante de su nuevo disco. Es un orgullo”, afirmó. “Vamos a hacer boleros y canciones cubanas de la década del 30 y del 40. Vamos a grabar con una formación que estuvo en el festival de jazz de Montreux, un cuarteto y tres músicos más. La semana que viene Chucho me va a empezar a mandar material para que me familiarice con los temas”, explicó. La cantante también grabará este año su nuevo disco de estudio. En el show de mañana adelantará dos temas: “A tu lado voy” y “La paz”. 

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