Miércoles 15 de Octubre de 2014
Según el DSM V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), para realizar el diagnóstico de Síndrome de Tourette (ST) en la infancia y la adolescencia es necesario tener en cuenta los siguientes criterios:
• Aparición de tics motores múltiples y uno o más tics vocales, aunque no necesariamente de modo simultáneo.
• Los tics aparecen varias veces al día casi todos los días o de forma intermitente a lo largo de más de un año, y durante este tiempo nunca ha habido un período libre de tics superior a tres meses consecutivos.
• El inicio es anterior a los 18 años de edad.
• El problema no se debe a los efectos directos de una sustancia o a una enfermedad.
El trastorno de Tourette suele presentarse asociado a diversas comorbilidades. Las más comunes son los problemas obsesivos compulsivos, la ansiedad y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
Otro punto llamativo es que el inicio de los tics puede ser desde edades muy tempranas: 2 años de los tics motores y 5 años los tics fónicos aproximadamente generando, en algunos casos, deterioro en el ámbito escolar y calidad de vida del niño.
Cuando los familiares observen una alta intensidad sintomática, deterioro en su calidad de vida y demanda excesiva de tiempo de dichos síntomas es recomendable tener una consulta con un profesional. Según investigaciones de la Asociación para el Síndrome de Tourette y el NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental) habría una influencia genética en la causa del diagnóstico.