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Cuando el hockey sumó al vóley en los distritos rosarinos

Hace tiempo que el potrero dejó de ser la única opción para los chicos que juegan en los barrios. Y también hace tiempo que el hockey dejó de ser privativo de la élite.

Miércoles 23 de Abril de 2014

Hace tiempo que el potrero dejó de ser la única opción para los chicos que juegan en los barrios. Y también hace tiempo que el hockey dejó de ser privativo de la élite. En los seis distritos de la ciudad, desde hace dos años una comunidad de 2 mil nenas, nenes y adolescentes se le animan al hockey sobre césped. Y ahora desde el municipio se duplica la apuesta: se larga el vóley para unos mil chicos más, de todos los distritos de Rosario. El 9 de mayo se lanza el primer encuentro distrital para adolescentes y el 11 será el turno para los Juegos Rosarinos del Deporte, en el parque Independencia (se jugarán por Oroño, a la altura del Laguito, de 10 a 13). A jugar se ha dicho.

"Con el vóley vamos a intentar replicar la experiencia del hockey apuntando a los mismos objetivos: nuestra herramienta es el deporte y la actividad física pero el fin más importante es lograr participación ciudadana e inclusión social con los chicos de los sectores más vulnerables de la ciudad". De esta manera dejó en claro, el director de Deporte Comunitario, Jorge Nidd, cuál es el eje que atraviesa a estos dos Centros de Desarrollo Deportivo de la Municipalidad (CDD).

Para quienes están acostumbrados a que en cada rincón de la ciudad lo más práctico y efectivo es patear una pelota, las propuestas de empujar una con un palo o pasarla con las dos manos sobre la red puede parecer sofisticada. "Pero no lo es", dijo el ex jugador y entrenador de vóley desde hace 31 años, Ariel "Paco" García, actual coordinador del Circuito de Desarrollo de vóley (CDV).

"Con un elástico, una tiza para marcar una cancha y una pelota podés resolver la cosa, si querés, no necesitás de una gran infraestructura. Pero por suerte contamos con mucho más", aseguró antes de detallar que este proyecto ya cuenta con pelotas, redes, botiquines, 27 "espacios de movimiento" (lugares para jugar) en la ciudad, 25 profesores y algo más de mil chicos interesados (tal los datos que arroja el relevamiento realizado en las últimas semanas de trabajo).

"Algo importante; estos centros buscan integrar a los padres de los chicos a la actividad. Ellos no sólo los acompañan sino también organizan actividades para que los grupos se autogestionen, por ejemplo, para proveerse de la indumentaria: pecheras o camisetas", dijo García.

Cada profesor de voley trabajará con unos 20 chicos, en dos turnos. Habrá dos franjas etáreas: entre 9 y 12 años tendrán los chicos del primer nivel, y entre 13 y 18 años los grupos de los adolescentes. Las prácticas serán los lunes y miércoles o martes y jueves, entre las 17 y las 18.30, los más chicos. Los adolescentes se enfrentarán una vez al mes los días viernes, y los más chiquitos, los sábados. Este mes los encuentros son en el Normal 3 y el próximo serán en Gimnasia y Esgrima y en el municipio.

García destacó que este proyecto cuenta con el apoyo de la Asociación de Vóley y algunos clubes, que se disponen a respaldar a los chicos que puedan tener destacadas capacidades deportivas, con el fin de que puedan jugar en el deporte federado. 

Algo así ocurrió hace unos años con los jugadores de la selección argentina Sebastian Solé y Pablo Crer que se forjaron en Sonder y hoy juegan en los primeros niveles europeos. Solé recibió entre otros galardones el del mejor Bloqueador en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Y Crer participó de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y obtuvo la medalla de bronce en el Campeonato Mundial Juvenil de Pune 2009.

No obstante, en los CDV se aspira en principio a objetivos más básicos.

“Lo primero que nos proponemos es que se acerquen todos los chicos que quieran, sean del parque del Mercado, de un club de barrio o del Saladillo. No importa si juega bien o mal: queremos que representen a sus distritos en los encuentros con otros chicos de la ciudad. Lo importante es jugar, compartir un partido, un tercer tiempo o un viaje y que cuenten con contención deportiva, afectiva y emocional”, señaló García.

Padres movilizados. En el Circuito Deportivo de Hockey (CDH) los jugadores más chicos tienen entre 8 y 12 años y de allí en más no hay límite de edad. Son varones y nenas o adolescentes y jóvenes, de distintos barrios de la ciudad; 2 mil jugadores del hockey junto a sus profesores. Todos derribaron para siempre el perfil elitista de este deporte, donde la indumentaria completa de un arquero cuesta alrededor de 4 mil pesos o adquirir un palo implica desembolsar, en promedio, unos 350 pesos en adelante.

Esta popular y masiva comunidad deportiva disfruta de practicar hockey en 30 espacios de la ciudad, y algunos jugadores dotados ya están becados en distintos clubes (Universitario, Provincial o Gimnasia y Esgrima) y hasta integran los equipos de selección.

Este será el segundo año de la experiencia formal de los CDH. Desde este mes y durante todo este cuatrimestre se juega la etapa distrital; el segundo cuatrimestre se cruzarán todos los de los seis distritos y en septiembre habrá un encuentro, masivo (más de 1.500 chicos), en dos etapas y por edades, en el Estadio Mundialista de Hockey (Miglierini y Calasanz, continuación de Mendoza hacia el oeste).

Aquí también los padres se integran a la actividad del tercer tiempo, el control de planillas o la compra de indumentaria.

Palos Chicos: proyecto de donación solidaria

A través del proyecto Palos Chicos, jugadores y ex jugadores donan palos para que los aprovechen los chicos de los CDH. Se reciben en el Estadio municipal o en el Distrito Centro. “Ya tenemos varios. Sólo por dar un ejemplo: todos los chicos del barrio Las Flores cuentan con un palo de hockey propio”, aseguró Nidd.

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