Domingo 23 de Octubre de 2011
El mercado náutico rosarino es el segundo en importancia del país, después de Buenos Aires. Una política de apertura hacia el río, la comodidad de no tener que recorrer grandes distancias para llegar a la costa, la cercanía de las islas y, también, la disminución del precio de las embarcaciones, hacen que “la navegación no sea ya una actividad exclusiva de una elite”, asegura Leo Martínez, un vendedor de embarcaciones o, según se presenta, un “broker náutico”.
“Actualmente una lancha chica, que puede usar tranquilamente una familia de cuatro personas, se consigue por 15 mil pesos. Tenerla en una guardería económica cuesta unos 400 pesos, de combustible tenés unos 80 pesos cada vez que salís a navegar y el service anual de un vehículo de 4,60 metros y motor de 40 HP puede salir unos 600 pesos. Es más o menos como un auto”, sostiene Martínez.
Obviamente, hay embarcaciones más onerosas. Para acceder a los veleros más populares (el H 20, un símil del Fiat Uno) de unos 20 pies hay que desembolsar entre 8 y 9 mil dólares, y pensar en gastos de guardería de entre 500 y 700 pesos.
Y si se quiere invertir más, también hay. “El parque náutico rosarino es muy variado, en clubes o guarderías privadas hay embarcaciones que pueden costar 700 mil dólares”, advierte Martínez. Para todos los gustos, y también todos los bolsillos.