Cruzó sobre un cable las cataratas del Niágara
Descendiente de un acróbata circense alemán, Wallenda, de 33 años, se convirtió en la primera persona en cruzar por la zona conocida como cataratas de Horseshoe, el punto más bello y peligroso del espectáculo natural situado en la frontera entre Estados Unidos y Canadá donde la caída del agua alcanza los 58 metros de altura.

Domingo 17 de Junio de 2012

El equilibrista estadounidense Nik Wallenda cruzó ayer las cataratas del Niágara caminando sobre un cable colocado a gran altura sobre el vacío.

Descendiente de un acróbata circense alemán, Wallenda, de 33 años, se convirtió en la primera persona en cruzar por la zona conocida como cataratas de Horseshoe, el punto más bello y peligroso del espectáculo natural situado en la frontera entre Estados Unidos y Canadá donde la caída del agua alcanza los 58 metros de altura.

Wallenda necesitó 25 minutos para recorrer los 550 metros sobre un grueso cable de acero tendido sobre el precipicio, y lo hizo asegurado con un arnés.

El último acto de equilibrismo sobre las cataratas del Niágara tuvo lugar hace más de 100 años, cuando en 1896 James Hardy, de 21 años, lo hizo pero una zona más abajo del río y más segura.

Unos 120.000 espectadores se concentraron a los dos lados de la frontera. El acto fue transmitido en directo por las cámaras de televisión, que recogieron también el rezo que hizo junto a su mujer y sus tres hijos.

Wallenda es miembro de la familia de acróbatas Flying Wallendas, que trabajan tradicionalmente sin red y sin doble suelo. Un atrevimiento que tuvo su precio: el bisabuelo de Wallenda, Karl, nacido en Magdeburgo, murió en 1978 en un número de equilibrismo en Puerto Rico y un cuarto de siglo después su bisnieto le dedicó su mayor atrevimiento: "Karl Wallenda, mi héroe", dijo al volver a tocar suelo.

Wallenda llevaba una pértiga de unos 20 kilos en la manos. Contó después que lo peor fue el viento. "Venía de todas partes y me empujaba desde delante y después desde atrás", afirmó, señalando que se sentía agotado y débil, con las manos inmovilizadas.

El acróbata ya tiene en mente su próximo reto, cruzar el Gran Cañón.