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Crudo y elocuente recuerdo a seis años de la inundación de 2003

Santa Fe.— Con un acto más elocuente que masivo, medio millar de damnificados y familiares de las víctimas de la inundación del río Salado en abril de 2003, conmemoraron anoche en la plaza de Mayo el sexto aniversario de la peor tragedia hídrica registrada en más de cuatro siglos de historia en la capital santafesina.

Jueves 30 de Abril de 2009

Santa Fe.— Con un acto más elocuente que masivo, medio millar de damnificados y familiares de las víctimas de la inundación del río Salado en abril de 2003, conmemoraron anoche en la plaza de Mayo el sexto aniversario de la peor tragedia hídrica registrada en más de cuatro siglos de historia en la capital santafesina.

Sobre un escenario montado de espaldas a la Casa Gris y con un telón de fondo donde se proyectaron desgarradoras imágenes que hicieron revivir la inundación que arrojó un saldo de más de 130 mil damnificados y 23 muertos —según las cifras oficiales— los integrantes de la denominada Carpa Negra y la Asamblea de Inundados leyeron un documento que incluyó durísimas imputaciones al ex gobernador y actual senador Carlos Reutemann y fuertes críticas a la actual administración.

Duras críticas."La verdad ha sido encarcelada por la Justicia porque la documentación que prometió el gobernador Hermes Binner no aparece" y "Reutemann no es el único responsable suelto, hay para hacer dulce", sostienen los pasajes más duros de la declaración de nueve páginas que leyeron los integrantes de la Carpa Negra en medio de aplausos.

A diferencia de 2008 al acto no asistió el gobernador. Aunque sí estuvieron los ministros de Obras Públicas Hugo Storero; de Desarrollo Social, Pablo Farías, y el secretario de Justicia Roberto Vicente.

Con una asistencia sensiblemente inferior a otras ediciones, pero con la misma sensación de congoja y el generalizado reclamo de justicia palpándose en el ambiente, la conmemoración incluyó la actuación de la murga Manzana Negra, cuyos integrantes pertenecen a San Agustín un humilde sector de la zona noroeste a la que el Salado barrió sin piedad en 2003.

Tras la entonación del Himno Nacional, los miembros de la Marcha de las Antorchas leyeron la nómina de víctimas fatales que eleva a más de 150 las personas fallecidas —sobre la escasa veintena que reconocen las cifras oficiales— en razón de los efectos colaterales y las terribles secuelas físicas y psicológicas que el desborde hídrico produjo en un tercio de la población santafesina.

Advertencia.A la hora de los discursos la Asamblea de Inundados lanzó una inquietante advertencia: "El peligro de anegación por lluvias en el norte y en el oeste de la ciudad no ha desaparecido tras seis años".

Además de apuntar contra la figura de Reutemann, a quien los integrantes de la Carpa Negra le cuestionan su postulada reelección en el Congreso bajo la consigna "la impunidad es candidata", la Asamblea repasó ayer también las responsabilidades políticas y penales de los entonces funcionarios provinciales y municipales, entre ellos el ex intendente Marcelo Alvarez.

"Impunidades".En otro tramo del documento se dice que "la inundación de 2003 puso al descubierto la falta de derechos" y se cuestiona que "las peores impunidades de la inundación han sido paridas desde una Justicia provincial que debería ser intervenida, con jueces que roban luz y archivan causas y fiscales que no investigan".

Al gobierno socialista se le recriminó no haber aportado "la documentación y las pruebas para encarcelar a los responsables. Asumieron con la consigna de que no iban a mirar para atrás y recién ahora deciden confrontar con Reutemann tras que les hiciera una de cada color", dijeron los asambleístas precisamente acompañados ayer por la solidaria presencia de los familiares de las víctimas del diciembre trágico de 2001.

También reclamaron al gobernador Binner que "derogue la ley de reparación desastrosa que Obeid sancionó por imposición de Reutemann" y propicie "una ley indemnizatoria del daño que beneficie a todos los damnificados. No queremos una reparación del 50 por ciento cuando nos inundamos hasta el techo", demandaron en explícito rechazo al reciente decreto firmado por la Casa Gris.

Pasadas las 21 los inundados fueron desconcentrándose. Dejaron una plaza de Mayo "regada por lágrimas y el deseo de dignidad, memoria y justicia", como repitió desde el micrófono uno de los manifestantes.

 

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