Miércoles 23 de Marzo de 2016
Los niños adoptados somos seres especiales, seres nacidos del rechazo fundante, conocemos desde que somos gestados el desamor. Durante nueve meses somos una no idea, una carga, una molestia que no quiere ser. Crecemos conociendo una piel, un olor, un latido que luego de nacer nos será negado. Así nos negarán el amor fundante, la primer mirada, el primer abrazo; nuestro primer gran amor no nos amará. Sin embargo algunos, los que tenemos suerte, somos sin saberlo un idea, un pensamiento, un anhelo. Alguien nos espera, alguien nos ama sin que nosotros lo sepamos. Nos convertimos de esta manera en un gran plan, en la meta de un universo que no nos dejará a la deriva, que nos sabe rechazados y nos da la gran oportunidad de ser amados. El universo nos dará la oportunidad de hacer un duelo fundante en los brazos del amor. La vida nos regalará un nuevo gran amor, que aceptaremos con el tiempo, luego de que pase la tormenta en la que nacimos; una familia que nos espera con los brazos más abiertos que nunca y un corazón dispuesto a darnos todo lo que en un primer momento se nos negó. Son los ángeles que nos esperan a la salida de una sala de partos llena de temores y nos besan, nos abrazan, y tratan de consolarnos. Nos miran con ternura y tratan de llenar ese vacío que nos han dejado sin saber muy bien por lo que estamos pasando. Durante meses lloramos, enmudecemos, no comemos, nos sumergimos en la tristeza y dejamos que el tiempo haga su trabajo. Mientras tanto este nuevo amor nos envuelve y trata de regocijarnos sin lograrlo por completo. Luego de un tiempo pasa el vendaval y entendemos que son ellos quienes están y estarán siempre a nuestro lado, quienes nos aman incondicionalmente, quienes nos cuidan y nos reconfortan en cada momento de nuestras vidas, quienes van a pasar con nosotros cada momento bueno y malo. Y por fin, cuando salen de nuestras bocas las primeras palabras son ellos a quienes llamamos mamá y papá. Gracias, mis más grandes amores, su amor no es sólo correspondido sino atesorado por siempre en mi corazón. Mamá y papá, los amo.
María Carla Bicocca Moretto / DNI 30.256.260