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Crónica de una noche de incertidumbre y nervios en la zona norte de Rosario

"Por favor, no me pidan declaraciones; no estoy de ánimo". Era la 0.35 de ayer cuando el ministro de Seguridad de la provincia, Raúl Lamberto, salió de la casa del gobernador Antonio Bonfatti.  

Domingo 13 de Octubre de 2013

"Por favor, no me pidan declaraciones; no estoy de ánimo". Era la 0.35 de ayer cuando el ministro de Seguridad de la provincia, Raúl Lamberto, salió de la casa del gobernador Antonio Bonfatti. El pedido era atendible, aunque no le impidió, ya sin flashes ni cámaras, mantener un breve diálogo del otro lado de la cinta de seguridad, en la esquina de Darragueira y Gallo.

Dos horas antes, LaCapital ya se había apostado en el lugar para cubrir un acontecimiento inédito desde el inicio de la democracia: el atentado a balazos a la vivienda del primer mandatario provincial.

El clima era de tensión y nerviosismo. Un enjambre de policías, muchos de ellos celular en mano, iban y venían, se reunían en grupos, constataban, linternas en mano, la presencia de municiones y casquillos. Los colaboradores más cercanos de Bonfatti entraban y salían de la casa inquietos, y a cuentagotas narraban algunos detalles de lo sucedido que permitían una reconstrucción parcial del hecho. Se hablaba de dos motos, con dos ocupantes cada una, de municiones calibre 9 y 11.25, de entre "doce y catorce" disparos, de que tres de ellos habían entrado en el domicilio, que sorprendieron a Bonfatti viendo el partido de Argentina y Perú.

Los vecinos, que en un primer momento salieron a la calle y se acercaron a la vivienda del gobernador, volvieron a recluirse en sus casas. Una pareja que sacó a pasear a sus dos perros miraba estupefacta el escenario desde la ochava opuesta a la vivienda siniestrada. Un hombre se acercó hasta el lugar preocupado porque su suegra vive al lado de la casa del mandatario. Una joven que fue a ver a su hermana (viven enfrente de Bonfatti) cargaba una pizza para zafar la cena. "Llegamos a las diez de la noche y esto ya era un mundo de policías", atinó a decir.

Adentro de la vivienda estaban, además del gobernador y Lamberto, el ministro de Gobierno, Rubén Galassi, la intendenta Mónica Fein, la jueza María Luisa Pérez Vara y la fiscal Cristina Rubiolo.

La policía había puestos cintas de seguridad en la esquina y a mitad de cuadra. La zona se volvió infranqueable. Esparcidas en la vereda y la calle, se veían las cartulinas numeradas que daban cuenta de los puntos donde quedaron los casquillos y las municiones. LaCapital llegó a contabilizar, desde lejos, unas 16. Pudieron ser más.

La paz alterada. La casa de Bonfatti es una construcción de estilo de dos plantas, con paredes blancas y techos a dos aguas, la puerta es de madera natural con un postigo de vidrio protegido por una reja de hierros dispuestos en rombos. Está retirada de la vereda y rodeada de un jardín perimetral y una reja cubierta por una enredadera. En el barrio, tranquilo y arbolado, se levantan muchas casas de alto. Una zona pacífica que anteanoche se vio alterada por la balacera, que algunos vecinos confundieron en un principio con petardos.

En la vereda. Pasadas las 23, el gobernador salió por un momento a la vereda. Vestía jeans gastados y una camina blanca, y en ningún momento levantó la vista de su celular. Seguramente estaba recibiendo las muestras de solidaridad que le llegaron de políticos, gobernantes y ministros de la Nación. Su presencia sólo duró unos segundos. Dio vuelta sobre sí mismo y volvió a ingresar al domicilio.

A las 0.15 se retiró la intendenta de Rosario, Mónica Fein, en un automóvil que tomó por Darragueira hacia el norte. Por esas horas, las autoridades intentaban monitorear las cámaras de seguridad cercanas a la zona para ver si detectaban movimientos sospechosos, tal cual iban comentando por lo bajo policías y funcionarios.

Después de Fein, dejaban la casa Lamberto y un Galassi vestido bien de fajina, que seguramente dejó su domicilio a los apurones. Ninguno atinó a aventurar hipótesis alguna; hablaron de la gravedad del hecho y adelantaron lo que pocas horas después fue el acto desarrollado en la sede de Gobernación la mañana de ayer. Hablaron de un claro mensaje de defensa de las instituciones.

A última hora, la policía informaba que se estaba haciendo saturación de zona . Era la 0.45 cuando el área fue liberada, quitaron las vallas y la calle volvió a ser un desierto nocturno. Sólo quedaban en el lugar un móvil policial, LaCapital y Canal 5, únicos medios presentes esa noche.

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