Crónica de una muerte anunciada
Quería manifestarme desde el dolor y la impotencia de haber vislumbrado una tragedia segura y no haber podido evitarla. Me refiero al accidente donde perdió la vida recientemente un operario de la construcción de calle San Lorenzo 1538.

Martes 15 de Febrero de 2011

Quería manifestarme desde el dolor y la impotencia de haber vislumbrado una tragedia segura y no haber podido evitarla. Me refiero al accidente donde perdió la vida recientemente un operario de la construcción de calle San Lorenzo 1538. En no menos de tres oportunidades intenté advertir a responsables de las empresas a cargo del emprendimiento edilicio y a inspectores de obras particulares de la Municipalidad. Nada fue suficiente para evitar una muerte gratuita, evitable con tan sólo un poco de previsión, sentido común y tal vez alguna inversión menor. ¿Cuántas vidas truncas más estamos dispuestos a sacrificar desde la negligencia e improvisación empresarial? ¿Cuándo vamos a comprender que no existe ART que calme el dolor de una familia destrozada? ¿Qué estaría dispuesto a hacer cualquiera de nosotros si una pared aplasta a alguno de nuestros hijos porque los responsables decidieron apostar a incrementar un 0.1 por ciento sus ganancias en detrimento de la seguridad estructural?

Guillermo Marro