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Críticas a la Justicia en una marcha por el crimen de un cañadense

Hace dos meses Franco Tosi, un operario de Cañada de Gómez, fue asesinado en la localidad cordobesa de Carrilobo. La familia y los amigos se trasladaron hasta donde apareció el cadáver y reclamaron en una movilización que se investiguen pistas.

Lunes 01 de Julio de 2013

"La Justicia debe investigar muchas pistas que quedaron en el aire para saber quién lo mató". Con este contundente pedido, familiares, amigos y conocidos de Franco Tosi, el operario cañadense que fue asesinado hace dos meses en la localidad de Carrilobo, en la provincia de Córdoba, concretaron una marcha ayer en las calles adyacentes a la plaza y a la comisaría local. La movilización, que sumó además a gente del pueblo, reunió a cerca de 300 personas.

Los familiares apuntaron a la Justicia en un contundente reclamo para que acelere los términos de la investigación y tenga un trato "más amigable" con la familia, debido a la "escasa" información que les han brindado. Dijeron también que fueron policías de Carrilobo las últimas personas que vieron con vida al trabajador.

La delegación cañadense partió pasadas las 12.30 de ayer y a las cuatro de la tarde comenzó la caminata por el pueblo del centro-este cordobés. Con carteles que tenían fotos del joven y leyendas "Justicia por Franco", los manifestantes rodearon un parque hasta llegar a la plaza principal donde hablaron los padres y amigos de Franco.

Sin nada."No tenemos nada, ni siquiera a un sospechoso. Creemos que el asesino es de la zona. Esta va a ser la primera de una serie de marchas porque no vamos a parar hasta que sepamos quién mató a Franco. Hace dos meses que hacemos conjeturas, queremos tener alguna certeza", dijo Ricardo, el padre.

Por su parte, Stella, la madre, dijo que la muerte del hijo la dejó mutilada, un dolor que nadie podrá calmar, y enseguida marcó su crítica al Poder Judicial "por los escasos avances que ha logrado y por las pistas que aún no está investigando. No entendemos qué pasó con la autopsia", expresó.

"No le sacaron las huellas digitales, y tampoco trabajan en la veta pasional, debido a que Franco había conocido a una chica de acá, pero no sabemos nada más. Al salir del baile la policía lo dejó tirado, ellos fueron los últimos que hablaron con él", contó.

Luego habló un amigo personal, quien calificó a Franco de "amistoso y solidario", y añadió que solían reunirse los viernes a comer asados. Dijo que era una excelente persona, al igual que el padre, con quien suele ir a pescar. A él, le pidió que siga viviendo con la misma alegría de siempre.

Uno de los asistentes a la marcha que concitó más atención fue la abuela de Franco, quien a pesar de las dificultades de la edad, hizo un esfuerzo para caminar y llevar un cartel con preguntas: ¿Cuándo aparecerá el que mató a mi nieto? ¿Por qué mataron a Franco? ¿Dónde está el asesino?

Los hechos. El crimen de Franco ocurrió dos meses atrás. Trabajaba como empleado de una empresa contratista rural con asiento en Cañada. La noche anterior al crimen, viajó junto a su patrón desde Pozo del Molle (donde pernoctaban desde hacía más de un mes) hasta Carrilobo, a 27 kilómetros, para ir a una fiesta en el club Alianza, donde actuó Banda XXI.

Los familiares de la víctima contaron que a las 5, su jefe le propuso regresar, pero Franco le dijo que se quedaría un poco más. Fue la última vez que lo vio con vida. Horas después, a las 15, el cuidador del cementerio halló el cuerpo del maquinista en el interior de un osario, cuya puerta fue abierta adrede para ingresar.

Estaba tendido en el suelo y con dos golpes mortales: uno en la frente con un hundimiento de varios centímetros y otro en la parte izquierda de la cara. Ambos fueron propinados con un palo hallado en la escena. De acuerdo al primer informe policial, el crimen habría ocurrido a las 6.30 de la madrugada, en el mismo lugar donde se halló el cadáver.

La madre de Franco contó que al salir del club Franco se apoyó en la parte trasera de una camioneta y que un policía le pidió "de buenas maneras" que se fuera de allí, y añadió que luego se recostó en el piso sin que la policía lo ayudara. "Ellos fueron los últimos que hablaron con Franco, pero tampoco se sabe si los llamaron a declarar", dijo.

Sin autoridades

Enorme malestar causó en la gente que las autoridades de Carrilobo no acompañaran a la familia. Tampoco lo hizo ningún funcionario judicial. Cuando los familiares lo dijeron en una entrevista recibieron efusivos aplausos de los asistentes.

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