Domingo 03 de Junio de 2012
En La Capital del día 26 de mayo el humorista Dachi publicó un chiste muy torpe y de muy mal gusto, propio de algo de ignorancia y de alguna adversión intolerante hacia lo sagrado de la Iglesia Católica y a todos sus fieles. Ignorancia, pues aduce que usando el oro de las catedrales (son muy pocas) se resuelve el problema social (quizás en unos pocos días, luego el oro pasa a manos privadas para su negocio, las catedrales sin su oro y los pobres igual que antes). Lo mismo sería (algo insólito) que el gobierno vendiera, por ejemplo, el Monumento a la Bandera y el parque de la Independencia, y así por unos días algún grupo viviría bien pero luego volvería a lo de antes. La ciudad quedaría sin Monumento y sin parque, pues pasaría a manos privadas para su explotación. Siempre aparece algún desubicado cuando argumenta salvar al mundo con las obras de arte del Vaticano, sabiendo que esas obras son visitadas por millones de turistas que dejan mucho dinero, el cual, un alto porcentaje, va para la extraordinaria ayuda a varios países del Africa. Esa ayuda es mucho mayor que toda la de las Naciones Unidas y otras organizaciones. El otro día, cuando la presidenta estuvo en Angola, se pudo observar la obra maravillosa de Don Bosco realizada por un rosarino, el padre salesiano M. Ciavatti, ayudando a miles de chicos angoleños con fondos del Vaticano y lo que aportamos los católicos. Para finalizar, le sugeriría al señor Dachi que lea con detenimiento en esa misma página del mismo día, la brillante columna escrita por Candi donde refleja con una extraordinaria crudeza la verdadera realidad del país en que vivimos y así nos desayunamos un poco.
LE 6.347.664