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Críticas al accionar de un juez que no convalidó un juicio abreviado

La Fiscalía y la defensa de un policía imputado por el crimen de Gabriel Riquelme acordaron la pena y otro magistrado deberá homologarlo.

Jueves 24 de Julio de 2014

Un camarista penal revocó la decisión del juez Juan Carlos Curto de rechazar el juicio abreviado por el que se condenaba a 3 años de prisión condicional y a 6 de inhabilitación a Julián L.G., uno de los cuatro policías imputados por el homicidio del joven Gabriel Riquelme tras una persecución por Villa Gobernador Gálvez y Pueblo Esther. Esa pena la habían acordado la fiscalía y la defensa del imputado pero, a partir de la revisión del convenio, será otro juez el que deba homologarlo. En tanto, resta definir la situación procesal de los otros tres uniformados presos y a la espera del juicio.

Al no convalidar la resolución del juez Curto, el camarista Otto Crippa García remarcó que en el nuevo sistema penal los magistrados "deben examinar la legalidad del acto procesal" pero "no el fondo del asunto", por lo que a su entender (Curto) "fue más allá de lo debido". Además, dijo que "los argumentos de la defensa y la fiscalía estaban fundados" para acordar el juicio abreviado y que "los familiares de Riquelme están interesados en ese proceso".

Según el acuerdo alcanzado entre los fiscales Adrián Spelta y Miguel Moreno por un lado, y el abogado Máximo Nicosia en representación de Julián L.G. por el otro, el policía quedó imputado de incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado por no dar cuenta a su superior, el jefe del Comando Radioeléctrico de Villa Gobernador Gálvez, de lo que había ocurrido. También fue acusado de ocultar "la conducta de sus pares con la intención de ayudarlos".

El 10 de abril pasado Julián L.G. rompió el pacto de silencio entre los cuatro imputados y dio su versión de lo ocurrido el 3 de marzo, cuando cerca de las 5 de la mañana, vestidos de civil y en un Fiat Palio sin identificación, salieron de un pool del centro rosarino y se dirigieron hacia sus domicilios de Villa Gobernador Gálvez después de haber tomado "dos cervezas". Junto a Julián L.G. iban Nelson Iván C., Robero Antonio P. y Virginia Itatí E., dueña del auto.

Persecución mortal. Según el uniformado, en avenida San Martín y Belgrano de la vecina localidad, uno de ellos observó que un ocupante de un Chevrolet Celta rojo mostró, o al menos él vio, una pistola 9 milímetros cromada. Entonces comenzaron a seguirlos. Virginia E. iba dormida, Julián L.G. estaba a su lado y adelante otros dos agentes. La persecución se extendió por la ruta 21 al sur y en un momento la agente se despertó y comenzaron los disparos desde el Palio al auto en el que iba Riquelme.

En la primera audiencia imputativa, el fiscal Spelta sostuvo que los policías dispararon con sus armas reglamentarias hacia el Celta y que en Pueblo Esther, a 5 kilómetros de donde se había iniciado el recorrido, éstos pudieron eludir a los agentes.

A pesar de que el conductor del Celta se detuvo en la subcomisaría 15ª de Pueblo Esther, esa repartición no intervino en el "operativo". Tras ello el vehículo regresó hacia Villa Gobernador Gálvez seguido por el Palio de los policías que logró alcanzarlos tras una mala maniobra. Entonces uno de los agentes "bajó del auto, les dio la voz de alto y la emprendió a tiros contra el Celta. Habrá tirado dos o tres tiros", dijo un allegado a la causa. A esa altura, Riquelme ya estaba muerto aunque sus amigos no lo supieron hasta llegar al Hospital de Emergencias.

Los efectivos, en tanto, regresaron a Villa Gobernador Gálvez y dos de ellos se entregaron a sus superiores 24 horas después. Entonces dijeron que a las 5.57 del día del hecho llamaron al 911 para dar cuenta de que perseguían un Corsa, no un Celta.

Posiciones.El fiscal Moreno objetó la decisión del juez Curto de rechazar el juicio abreviado y señaló que tuvo "resabios inquisitorios". "Negó el principio de congruencia y se basó en la secuencia del anterior sistema penal: indagatoria, acusación y sentencia cuando el actual modelo de persecución penal establece la acusación y la sentencia". Y sostuvo que en el marco del acuerdo entre fiscalía y defensa no se "han negociado cargos".

También cuestionó que Curto haya calificado de "arbitrario el cambio de calificación penal del policía —en un primer momeno fue imputado de homicidio—. Es un entrometimiento (del magistrado) porque no está facultado a eso". A su vez, Spelta planteó que las llamadas que realizó L.G. al 911 durante la persecución fueron "corroboradas". "Quien dispara no puede hacer al mismo tiempo tres llamadas al 911", afirmó antes de calificar como "errónea" la decisión del juez Curto.

en la zona sur

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