Miércoles 05 de Diciembre de 2012
El gobernador Scioli, en relación con la basura de la capital dice: "Mi paciencia tiene un límite y los rellenos, también". Si el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires -con el mismo criterio- dijera que los costos de atención de pacientes del gran Buenos Aires en los hospitales, y el mantenimiento de calles y avenidas de la ciudad, donde circulan infinidad de transportes públicos y automóviles que provienen del conurbano, no tienen por qué ser financiados por los habitantes capitalinos únicamente, estaríamos en un grave problema. Un gobernante capaz aportaría ideas, como por ejemplo que considerando la continuidad futura inevitable de los servicios hospitalarios y el uso de calles y avenidas por los bonaerenses, como compensación acompañaría al gobierno capitalino, en las inversiones destinadas a procesar en la Ciudad, la eliminación o transformación de la basura que produce. Debe acotarse que la Ciudad de Buenos Aires —la que más basura produce en el país- paradójicamente es la única que no tiene áreas para rellenar, las demás disponen de extensos y generosos territorios. Cuando falta criterio y sentido común, afloran las expresiones electoralistas, vacías de contenido.
Emilio Zuccalá