Lunes 18 de Marzo de 2013
Hablar con tanta liviandad, seguridad y firmeza sobre algunos temas, no está bueno. Quizás porque me tocó de una manera distinta, más directa, y con un tema que uno lleva a flor de piel desde hace 15 años, al que no puedo hacer oído sordo. En un principio pensé: esto no puede ser verdad, se confundió y mezcló dos discursos. Un disparate. Podría afirmar, sin miedo a equivocarme, que todos los que comparten el día a día conmigo o incluso aquellos que solo lo hicieron durante algunos días, saben y conocen sobre diabetes tanto o más que yo. Por eso no voy a explicar lo que no necesita explicación, pero corríjanme si me confundo, no encuentro justificativo alguno para que se pueda soltar un comentario así. No es mi intención llevar este comentario al plano político. Respeto y valoro cada postura. Hablo desde mi lugar y desde la convicción de no dejar pasar algunas cosas. Si de algo sirvió tanto revuelo, es para hablar sobre algo que nos puede tocar a todos. Y cuando digo a todos, me refiero a todos. Enhorabuena que se conozca, que se hable. Pero con seriedad, respeto y sentido común, señores.
Lucía Cuffia