Martes 03 de Marzo de 2009
Al inaugurar el 127 período de sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa la presidenta de la Nación pidió a la oposición que critique sin agraviar, sin descalificar, sin fomentar violencias que tanto daño hicieron al país a lo largo de su historia. Lo más probable es que su pedido no sea tenido en cuenta. Desde que ganó las elecciones presidenciales de 2007 Cristina ha sido el blanco de todo tipo de ataques, lesivos de su condición de presidenta y de mujer. No recuerdo que un presidente de mi país haya sufrido semejante menoscabo de su investidura. A Cristina la oposición no le perdona nada. Cada discurso, cada decisión, cada gesto de la presidenta es denostado sin piedad. La burla hiriente, la calumnia y el menosprecio, constituyen el arsenal de que se vale la oposición para desgastarla, para aniquilarla espiritualmente. En mi opinión hay en el país un clima destituyente. Por supuesto no tan grosero como en las postrimerías del gobierno de Isabel, por ejemplo. Ahora todo es mucho más sutil, más encubierto, más calculado. La derecha está haciendo lo imposible por evitar que el kirchnerismo retenga el poder en 2011. Que Néstor Kirchner gane las elecciones presidenciales en octubre de ese año le resultaría algo sencillamente insoportable. Que se olvide la presidenta de un diálogo constructivo con la oposición hasta el fin de su mandato. La derecha le hará la vida imposible ya que la considera un "obstáculo", una molestia, un estorbo. Desde el 10 de diciembre de 2007 el orden conservador no ha hecho otra cosa que hacérselo saber.
Hernán Andrés Kruse, hkruse@hotmail.com