Domingo 25 de Enero de 2009
Cuando todo el mundo se detuvo por la llegada a la presidencia de los Estados Unidos de Barack Obama, la presidenta estaba en Cuba criticando el embargo comercial. Cristina optó por estar en la vereda de enfrente.Casi siempre se equivoca y elige mal los momentos.Como cuando les tomó el pelo a los norteamericanos y ante la inminente y aguda crisis mundial habló del efecto jazz.O bien cuando asumió y criticó al presidente uruguayo, que hubiera deseado que lo tragase la tierra, por no respetar el tratado del río Uruguay. Con la soberbia que la caracteriza y no puede ocultar aunque últimamente lo intenta para mejorar su imagen poscampo, es importante señalar que tiene razón al criticar el maldito embargo que padece el pueblo cubano, por supuesto que también el país del norte es el culpable de este nuevo escenario de caos mundial y aunque últimos estudios efectuados por agrupaciones ecológicas demuestran que Botnia no contamina debe ser feo tener una bomba de tiempo cerca. Hasta Fidel Castro muy enfermo fue más inteligente que ella al comentarle que Obama le parecía una persona sincera y con buenas intenciones. Pero por su fundamentalismo la Argentina estuvo ausente en el acontecimiento más importante del año. Cristina dejó pasar el tren de la historia y se perdió de asistir al volver a vivir de los afroamericanos, que murieron por ser negros y que hoy desde el más allá ven a un par en el puesto más importante, nos guste o no, del mundo todo.
Daniel Ciúffoli
daniciu@hotmail.com