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Cristina: "En Santa Fe me sonríen mientras estoy; cuando me voy, me matan"

Primera entrevista presidencial en cuatro años. Cristina Kirchner le tiró por elevación al gobernador luego de aparecer por la TV Pública, donde defendió su gestión.

Domingo 15 de Septiembre de 2013

La presidenta Cristina Kirchner tuvo ayer otra jornada de fuerte exposición mediática. No fue una más, al mediodía apareció por la TV pública dando una inédita (la primera en cuatro años) entrevista desde la residencia de Olivos, la que había sido grabada ya que a esa hora estaba en Santa Cruz, donde dio a conocer obras. En medio de tantos focos, Cristina no se privó de disparar un dardo a la Casa Gris. Ocurre que en su provincia inauguró una zona franca (ver aparte), el mismo beneficio que —recordó— otorgó en enero a Villa Constitución "a pedido de Bonfatti", cuyos funcionarios, deslizó, en vez de agradecerle no dejan de criticarla.

"En Santa Fe, cuando voy, siempre me pasa lo mismo: me sonríen mientras estoy, después, cuando despega el avión me matan", dejó picando (ver aparte).

En la primera entrevista que concede desde 2009, Cristina minimizó las críticas de un sector del peronismo y señaló que no considera "un enemigo" a los que no concuerdan con su visión, al tiempo que remarcó que "el poder político es el que menos poder tiene".

La nota, concedida al periodista Hernán Brienza, fue emitida ayer por la TV Pública y Radio Nacional. Tiene una segunda parte, que será difundida la semana próxima.

Cristina aprovechó la entrevista para, en momentos en que el peronismo inicia una etapa de reacomodos tras la derrota del oficialismo en las primarias, bajarle el tenor a los cuestionamiento a su liderazgo por parte de un sector del PJ.

"No es algo que me preocupe. Los liderazgos son o no son. Todo el mundo tiene derecho a estar de acuerdo o no. A mí me ha tocado ser oposición muy dura dentro de mi partido, pero siempre con mucho respeto y dentro del marco de la política. Cuando hay agravio es porque faltan ideas", afirmó.

"Yo no considero a alguien que no esté de acuerdo con lo que pienso como un enemigo. Pero me gustaría que me argumentara cómo hacer lo que dice que se puede hacer, cuando vemos que el mundo se cae", agregó.

Otro tópico del reportaje fue el esquema de poder de la Argentina, sobre lo que consideró que "hay una construcción mediática instalada de que el poder es el poder político, el gobierno de turno, pero en realidad el poder político es el poder que menos poder tiene porque necesita validación y legitimidad en elecciones".

"Del ciento por ciento del poder en la Argentina, el poder político debe representar el 30 o el 40 por ciento", evaluó, y afirmó que esos otros poderes "también presionan" y sostuvo que "un apriete no es solamente una pistola en la cabeza". Como ejemplo, habló de "una corrida financiera como la que se hizo a los pocos días de ganar las elecciones para forzar una devaluación, que significó una transferencia de más de 5 mil millones de dólares del Banco Central".

"Un apriete no es una (un arma calibre) 45 en la cabeza, sino que armen una corrida financiera", lanzó, y remató: "Algunos quieren retornar a una Argentina del pasado, en la cual la mano de obra era más barata de lo que es hoy y el endeudamiento era una constante".

Calificó a la deuda externa como "el nicho más grande de corrupción desde Bernardino Rivadavia a la fecha" y remarcó que "el negocio del mundo financiero internacional es que uno se siga endeudando".

Subrayó que "el endeudamiento más feroz se dio a partir del 24 de marzo de 1976", a lo que se sumó "el endeudamiento de los 10 años de convertibilidad, porque para mantener el 1 a 1 era necesario endeudar al país".

"Hay un mundo muy complejo, muy difícil, que requiere de mayor heterodoxia", afirmó en este tramo de la entrevista, pero destacó que "esta Argentina está creciendo al 5,1 por ciento en un mundo que se está cayendo a pedazos".

Dijo que el gobierno "logró seguir mejorando el poder adquisitivo de los trabajadores cualquiera sea el índice con el que quieras medirlo", y consideró que "lo que denominan kirchnerismo es algo difícil de explicar", y arriesgó: "Tiene que ver con la aparición de una generación en una Argentina dada vuelta, algo que abreva del peronismo, porque toda la vida Néstor y yo fuimos peronistas, no digo justicialistas, digo peronistas".

Consultada sobre su relación con la figura de Juan Perón durante los 70, remarcó: "Mi relación era de reconocimiento absoluto de liderazgo. Discutir el liderazgo de Perón era discutir las posibilidades de éxito de un proceso como el que se había iniciado".

También se refirió a la tragedia de Ezeiza, en 1973, el día del sangriento regreso a la Argentina de Perón luego de casi 18 años de exilio. "Cuando empezaron los tiros, empecé a correr", recordó, y agregó: "Fue una experiencia muy fuerte, muy heavy".

Perfil del periodista Hernán Brienza

Hernán Brienza tiene un programa en Radio Nacional y es columnista político en Tiempo Argentino, en Télam y en LT3 de Rosario. Ferviente kirchnerista, fue uno de los que saludó a Hugo Chávez en 2011 cuando le otorgaron el premio Rodolfo Walsh. Estudió ciencia política en la UBA. Trabajó en La Prensa, Perfil y Crítica y en las revistas TXT, Tres Puntos y Acción. Fue docente universitario y escribió varios libros, entre ellos "Exodo jujeño", "Valientes", "Los buscadores del Santo Grial en la Argentina" y el "El loco Dorrego".

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