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Cristina dijo que los saqueos fueron planificados y criticó el reclamo policial

La presidenta encabezó un acto en medio de la tensión en las provincias. "No creo en las casualidades, ni en el efecto contagio", aseveró.  

Miércoles 11 de Diciembre de 2013

La presidenta Cristina Fernández llamó ayer a lograr la "reinserción de las fuerzas policiales provinciales en el sistema democrático" y condenó tanto los saqueos como la "extorsión a la sociedad" de quienes "portan armas para defenderla y no para atacarla".

Así se expresó en el marco del acto de celebración de los 30 años de democracia en el Museo del Bicentenario, donde la presidenta se refirió a los saqueos y escenas de vandalismo que se vieron en los últimos días en distintos puntos del país, a partir de los autoacuartelamientos de algunas policías provinciales.

"Algunas cosas que pasan en Argentina en estas fechas no son por contagio, sino que tienen planificación, decisión y ejecución quirúrgica", dijo Cristina y agregó: "No soy ingenua, no creo en las casualidades".

"No creo en los hechos que se producen por contagio. Por contagio son las paperas, la varicela o rubéola", enfatizó Cristina al hablar frente a los ex presidentes constitucionales invitados especialmente al acto por los 30 años de la recuperación de la democracia.

En ese marco, condenó "la extorsión" por parte de esas fuerzas policiales, dejó en claro que "pese a todos los intentos antidemocráticos, los argentinos hemos decidido vivir en democracia porque hemos conquistado demasiadas cosas".

A la vez, expresó que algunos "quieren instalar el miedo para ganar con la inseguridad", y remarcó que "la inclusión social, el control civil y político de la sociedad es lo que garantiza la verdadera seguridad de los ciudadanos".

La presidenta afirmó además que, al igual que se hizo con las Fuerzas Armadas, "hay que lograr la reinserción de las fuerzas policiales provinciales en el sistema democrático", y llamó a "condenar la extorsión a una sociedad por parte de aquellos que portan armas para defenderla y no para atacarla".

"Y mucho menos aún, lo que hemos visto y cuentan los gobernadores, liberar zonas, para que vaya gente a cometer delitos", completó y se preguntó: ¿Quiénes son los que están en contacto los unos con los otros para hacer este tipo de cosas?".

En ese marco, la jefa del Estado sostuvo que las escenas de saqueos en las que se vieron autos y camionetas 4x4 "avergüenzan a todos los argentinos".

"Soy hija de trabajadores y nunca me sobró nada, pero jamás se me ocurrió ir a robar un televisor mejor del que tenía y eso debe ser condenado por toda la sociedad, y juzgado por la Justicia", completó.

"Hemos desplegado en todo el territorio a la Gendarmería y a la Prefectura Nacional, pero es imprescindible que los más de 200 mil efectivos (policiales) provinciales cumplan la función que tienen que cumplir", reclamó la presidenta.

En otro tramo de su discurso, Cristina Fernández sostuvo que "pese a todos los intentos antidemocráticos, los argentinos hemos decidido vivir en democracia porque hemos conquistado demasiadas cosas".

La presidenta dijo además que "los antidemocráticos y violentos quieren que los argentinos olviden los valores democráticos", insistió en la necesidad de que se democraticen las jurisdicciones policiales y expresó su solidaridad con los ciudadanos que fueron víctimas de los últimos saqueos y no fueron defendidos por quienes "tenían la obligación constitucional de hacerlo".

"Hay instigación política por los que creen que se pueden ganar elecciones instalando el miedo y hablando de la inseguridad: eso dura muy poco, hemos tenido experiencias muy terribles y esas políticas han fracasado", sostuvo la mandataria.

Alfonsín es Perón. En su discurso, Cristina resaltó la figura de Raúl Alfonsín, a quien dijo que cuando lo oyó hablar el en cierre de la campaña electoral, en octubre de 1983, le recordó al ex presidente Juan Perón.

Asimismo, definió aquella época como "a Argentina de la democracia en libertad condicional".

Ante la mirada de los ex presidentes Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá y del diputado Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido ex mandatario Raúl Alfonsín, quienes estaban en primera fila, la presidenta destacó las conquistas democráticas de los últimos años, tales como "las convenciones colectivas de trabajo", el "matrimonio igualitario", el "divorcio vincular" y señaló que en 2014 se aprobará "un nuevo Código Civil".

Al respecto, apuntó: "Vamos a discutir lo que tengamos que discutir si es necesario, porque nos somos cerrados. Porque hemos venido ampliando y generando nuevos derechos y queremos seguir ampliando y generando nuevos derechos".

"Todo lo que falta lograr sólo se puede hacer en democracia, respetando la Constitución, las leyes, las autoridades legítimamente constituidas. El que crea que hay un camino alternativo que no se disfrace de cordero, que lo diga: si piensa que la democracia o la libertad o poder expresar lo que sentimos es malo, que lo diga", insistió la mandataria.

Un discurso sin cadena nacional

Cristina no utilizó cadena nacional para que algunos canales de televisión pudieran seguir emitiendo los graves episodios que se sucedían en alguas provincias. “Lo hice para permitir que democráticamente yo esté hablando de la democracia y estos 30 años de historia y, del otro lado, pongan alguna escena con los violentos, los antidemocráticos, los que no respetan los valores por los que tantos argentinos y argentinas dieron su vida. Quieren hacernos olvidar, que despreciemos, y no nos importen los valores de la democracia”, expresó la jefa del Estado en un día pletórico de sensaciones opuestas.

De la Rúa, “el Adolfo” y Ricardito fueron a la cita

Corren las apuestas en la extensa tarima lateral donde decenas de camarógrafos y cronistas ajustan posición, y esperan a Cristina. ¿Viene (Fernando) De la Rúa?, era la pregunta. Su ingreso, completamente disrruptivo con la escena del Museo del Bicentenario, congeló a los incrédulos.

“Pensar que se fue por la terraza (en helicóptero), y hoy vuelve por el subsuelo”, se escuchó murmurar. También ingresaron con Cristina el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá y el diputado Ricardo Alfonsín representando a su padre Raúl. Que fue lejos el que más disfrutó del acto.

Ricardito llegó a la Casa Rosa da acompañado por “Los Irrompibles”, un ya legendario grupo de militantes del barrio de Caballito que andan siempre buscando el alfonsinismo originario. Pero, por ahora, no lo pueden encontrar. “Somos la vida, somos la paz, somos el juicio a la Junta Militar”, se escuchó cantar a la barra radical dentro del recinto. Compartieron espacio con los jóvenes K, pero todo fue buena convivencia.

Con la maestría discursiva que la distingue, Cristina se las arregló para reivindicar a Raúl Alfonsín y a Néstor Kirchner. “Y no importa lo que pasó en el medio, hoy vengo a hablar de coincidencias”, se justificó.

El ex presidente radical, que fue electo con más de nueve millones de votos en 1999, y que ahora atraviesa un proceso penal por la represión en los sucesos del 19 y 20 de diciembre de 2001, ocupó ayer la silla principal del estrado que acompañó a la presidenta. Aplaudió sin demasiada pasión en algunos tramos de los 27 minutos de discurso presidencial. Carlos Menem y Eduardo Duhalde, también invitados a la fiesta por los 30 de la Democracia, decidieron no ir.

Cristina logró atraer y emocionar de entrada, cuando por teleconferencia le entregó el premio Azucena Villaflor a Juan Manuel Serrat. Que lo recibió desde Barcelona, acompañado por el embajador argentino, y con la calidez que lo caracteriza.

El momento político más logrado de la tarde sucedió cuando CFK definió: “Somos el movimiento nacional, radicales de Yrigoyen, peronistas de Perón, tuvimos marchas y contramarchas, estamos en pugna permanente frente a los que conspiran contra la democracia, frente a los violentos”. Para culminar, “nada de todo lo que nos falta se podrá lograr sin democracia, el que crea que hay un camino alternativo que no se disfrace de cordero”.

Antes del acto, un desfile enorme de personajes de la política y del espectáculo matizó la espera. Moria Casán habla con su hija Sofía Gala, Luis Machín se saluda cariñosamente con la santafesina María del Carmen Alarcón, Florencia de la V no paró de charlar con su marido y, entre muchos otros, Pablo Echarri y Nancy Dupláa intercambian abrazos con todos.

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