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Cristina cambió la cúpula política y económica del gabinete nacional

Capitanich, Kicillof y Fábrega reemplazan a Abal Medina, Lorenzino y Marcó del Pont. El hasta ahora titular de Economía manejará una unidad de negociación de deuda y será embajador en la UE.  

Martes 19 de Noviembre de 2013

En el mismo día que reasumió el cargo a pleno, la presidenta Cristina Kirchner relevó al jefe de Gabinete, al ministro de Economía y a la máxima autoridad del Banco Central. Cambió el trípode, al menos formal, de la conducción política y económica dentro del gabinete. El gobernador chaqueño Jorge Capitanich reemplazará a Juan Manuel Abal Medina, Axel Kicillof a Hernán Lorenzino y Juan Carlos Fábrega, presidente del Banco Nación, a Mercedes Marcó del Pont, respectivamente. En la movida también cayó Norberto Yauhar, que dejará el Ministerio de Agricultura en manos del titular del Inta, Carlos Casamiquela.

Los cambios en el elenco ministerial fueron comunicados anoche por vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, en una sorpresiva conferencia en Casa de Gobierno, en la cual sólo se limitó a leer un comunicado oficial.

La asunción de las nuevas autoridades se producirá el miércoles a las 19 en el Salón Blanco de la Casa Rosada, informó el secretario de Comunicación Pública.

La llegada del gobernador chaqueño a la jefatura de ministros convalida el ascenso de un referente territorial de peso, victorioso en las urnas y con capacidad para tejer alianzas entre los jefes territoriales de provincia (ver pág. 10).

La economía que viene. El arribo de Kicillof a la cartera de Economía parece un aval a los planes del hasta ahora viceministro para avanzar en un desdoblamiento cambiario, mientras que la llegada del jefe del Banco Nación a la titularidad del Central parece obedecer a una derrota política de Marcó del Pont dentro del elenco ministerial y un sacrificio a la pira de la ortodoxia financiera.

Es que si bien los relevos en el gabinete parecen tener mucho que ver con la resolución de las peleas internas dentro del kirchnerismo, los cambios en Economía y el Central no pueden dejar de ser leídos como un reconocimiento sobre las dificultades que enfrenta la economía.

La restricción externa, la fuga de dólares y la pérdida de reservas del Banco Central fueron reconocidas por las espadas kirchneristas como el principal problema que deberá afrontar el gobierno en los próximos dos años. Aunque la política que se inició con el cepo al dólar fue compartida por todos los referentes económicos, el alejamiento de Marcó del Pont indicaría que la presidenta decidió cargar en su persona la responsabilidad por la pérdida de 11 mil millones de dólares de las reservas en el último año.

El jefe de la Afip, Ricardo Echegaray, dijo hace pocos días que la política de restricción de la oferta de dólares no era su responsabilidad sino del Central.

Caída en desgracia. Marcó del Pont se había enfrentado a Echegary y Guillermo Moreno, que sigue en su cargo, por la prórroga del blanqueo de capitales y la ampliación de los bonos Baade para permitir que las cerealeras y petroleras liquiden dólares a un precio más alto que el oficial. Antes de irse, admitió que había problemas de aumento de precios en Argentina, un tema tabú para el kirchnerismo.

Kicillof consolidó, en cambio, su rol ascendente en el manejo de la economía. Formalizó su relación jerárquica con su supuesto ex jefe, Hernán Lorenzino, quien quedará al frente de una unidad de negociación de la deuda, que dependerá del nuevo jefe de Economía. Además, una vez que lo apruebe el Congreso, irá como embajador a la Unión Europea.

Golpeado en parte por su relación con el vicepresidente Amado Boudou, el funcionario que se quería ir verá su deseo cumplirse. Su suerte a futuro dependerá de la resolución de la pelea con los holdouts y la negociación con los organismos de crédito y mercados financieros.

Cambio. El nuevo ministro llega con el antecedente inmediato de pujar para que el gobierno formalice el desdoblamiento cambiario, que cree un circuito diferenciado entre el valor de la divisa para aceitar la actividad económica y el valor de la moneda extranjera como activo financiero o de consumo de alta gama. Kicillof es artífice también de la estrategia de nacionalización y recuperación de YPF, y del plan Procear, una carta fuerte del kirchnerismo para recuperar popularidad.

La resistencia que el joven ministro despierta en el mundillo financiero quizás se vea neutralizada por la presencia de Juan Carlos Fabrega en el Banco Central.

El hasta ahora titular del Banco Nación cimentó vínculos en el mercado bancario merced a su extensa carrera en la principal entidad del sistema financiero. Hasta que el Senado convalide su designación, se desempeñará "en comisión" como jefe del organismo monetario.

Al frente del Banco Nación, en tanto, será designado Juan Ignacio Forlón, actual director de Nación Seguros. En tanto, Lorenzino y Marcó del Pont tuvieron ayer su última intervención pública al participar de una reunión de representantes del G-20 en la sede de la Cancillería argentina.

Como nuevo ministro de Agricultura, y en lugar de Norberto Yauhar, quien sufrió una dura derrota en su provincia en las últimas elecciones en la que fue candidato a diputado, fue designado Carlos Casamiquela. El conflicto con el campo marcó a fuego el primer gobierno de Cristina. Luego de un período de paz, con Julián Domínguez a la cabeza de Agricultura, la relación con el sector, clave por las agrodivisas, se congeló con Yauhar.

Caen reservas

El Banco Central perdió ayer 236 millones de dólares con una participación netamente vendedora para tratar de mantener a raya la cotización de la divisa estadounidense en el mercado oficial. Las reservas cayeron a 32.264 millones de dólares en medio de una sangría de divisas. Cayó también la liquidación de agrodivisas.

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