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Crimea hará un referéndum para ampliar su autonomía de Ucrania

La tensión entre el nuevo gobierno prooccidental de Ucrania y Rusia redobló ayer tras la toma de edificios oficiales de la región autónoma de Crimea por comandos prorrusos y el anuncio de que...

Viernes 28 de Febrero de 2014

La tensión entre el nuevo gobierno prooccidental de Ucrania y Rusia redobló ayer tras la toma de edificios oficiales de la región autónoma de Crimea por comandos prorrusos y el anuncio de que Moscú había recibido al derrocado presidente Viktor Yanukovich. Esa escalada causaba preocupación en los gobiernos occidentales, que instaron a Moscú a respetar la integridad territorial de Ucrania, una ex república soviética independiente desde 1991. Crimea, la única región con una mayoría étnica rusa, es el último gran bastión de oposición a los nuevos líderes ucranianos desde que Yanukovich fuera destituido.

Los parlamentarios crimeos aprobaron por la tarde una convocatoria a un referéndum el 25 de mayo para decidir si amplía la autonomía de esa región prorrusa, donde ancla la flota rusa del mar Negro. El 25 de mayo es también la fecha elegida por las nuevas autoridades de Kiev para celebrar elecciones presidenciales anticipadas que buscan legitimar la revolución que derribó a Yanukovich. El mandatario, cuyo paradero se ignoraba desde hacía cinco días, hizo saber ayer a agencias noticiosas rusas que seguía considerándose presidente y que hoy daría una conferencia de prensa desde territorio ruso. Un funcionario ruso de alto rango hizo saber que Moscú lo había acogido atendiendo a un pedido de "garantizar su seguridad personal".

El presidente interino ucraniano Olexander Turchinov advirtió en tanto que cualquier movimiento de tropas de la flota rusa del mar Negro "será considerado como una agresión militar". La advertencia se produjo al día siguiente de que el presidente Vladimir Putin pusiera en estado de alerta a las tropas rusas frente a la frontera de Ucrania, incrementando los temores de maniobras militares para resolver una crisis con visos de Guerra Fría.

Entre dos visiones políticas. La crisis en Ucrania, un país de 46 millones de habitantes, estalló cuando Yanukovich decidió en noviembre dar la espalda a un acuerdo comercial con la Unión Europea (UE) para estrechar vínculos con Rusia. La represión de las protestas en Kiev se saldó la semana pasada con un baño de sangre que precipitó la destitución del mandatario por el Parlamento.

El Parlamento ucraniano confirmó ayer al gobierno interino, encabezado por el primer ministro Arseni Yatseniuk, de 39 años y miembro del partido Patria de la ex jefa de gobierno Yulia Timoshenko, quien de inmediato confirmó la nueva orientación proeuropea del país. Yatseniuk obtuvo 371 votos a favor, entre ellos también del partido Udar (Golpe) del ex boxeador Vitali Klitschko, que no formará parte del Ejecutivo. En la sala legislativa había 417 diputados presentes del total de 450. "Ucrania ve su futuro en Europa. Queremos formar parte de la Unión Europea", declaró.

El Ejecutivo interino tendrá igualmente la difícil tarea de impedir la bancarrota del país. "Ucrania está hecha jirones", admitió Yatseniuk en su discurso de investidura. "Las arcas del Estado ucraniano están vacías, se han robado todo. No prometo mejoras, ni hoy ni mañana. Nuestro principal objetivo es estabilizar la situación", agregó. Según Yatsekiuk, Ucrania necesita para ello 75.000 millones de dólares.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) reveló poco después desde Washington que las nuevas autoridades ucranianas le enviaron un pedido oficial de ayuda financiera. Estados Unidos ofreció una garantía de hasta 1.000 millones de dólares, en el marco de un posible préstamo de las instituciones financieras internacionales.

Bandera rusa. Los hombres que tomaron las sedes del Parlamento y el gobierno en Sinferopol, la capital de Crimea, izaron banderas tricolores rusas. Durante la jornada, recibieron refuerzos de habitantes de localidades aledañas. El comando, equipado con "armas modernas", impidió la entrada de los funcionarios, indicó Anatoli Mohilyov, primer ministro de Crimea, una República Autónoma ucraniana de 27.000 kilómetros cuadrados y dos millones de habitantes, en su gran mayoría de habla rusa. Los hombres que tomaron el Parlamento dejaron en cambio entrar a los legisladores, que votaron rápidamente la convocatoria al referéndum del 25 de mayo, con el que buscan ahondar las distancias con Kiev. El fiscal general de Ucrania abrió una investigación por "actos de terrorismo" contra los autores de la toma de edificios gubernamentales.

Preocupación occidental. La respuesta occidental a la crisis en Crimea no se hizo esperar. El secretario general de la Otán, Anders Fogh Rasmussen, instó a Rusia a abstenerse de "cualquier acción que pueda provocar una escalada de tensiones o generar malentendidos". Y el canciller polaco, Radoslaw Sikorski, uno de los más firmes partidarios de la adhesión de Ucrania a la UE, denunció "un juego muy peligroso" en la península de Crimea. Desde Bruselas, el secretario de Defensa norteamericano, Chuck Hagel, dijo que su país observará con detención las maniobras rusas. También el premier británico, David Cameron, urgió a "respetar la integridad territorial de Ucrania". Rusia se comprometió a hacerlo y es importante que cumpla su palabra, el mundo estará vigilando", dijo Cameron.

Rusia aseguró que "aplica estrictamente" los acuerdos firmados con Ucrania sobre la flota rusa del mar Negro. Rusia había transferido la península de Crimea a Ucrania en 1954, cuando las dos repúblicas formaban parte de la Unión Soviética. En 2010, tras años de litigios, los parlamentos de los dos países acordaron prolongar la presencia de la flota rusa en el puerto de Sebastopol hasta 2042, a cambio de una reducción del 30 por ciento en el precio del gas ruso.

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