Edición Impresa

"Creo que ser militante de una ilusión también es importante", consideró el acto Luis Brandoni

El actor volvió con “Parque Lezama”, uno de los éxitos de la temporada porteña en el que interpreta a un afiliado político y comparte escena con Eduardo Blanco, en el debut teatral de Juan José Campanella.

Sábado 18 de Enero de 2014

"Parque Lezama" se transformó en una de las obras más taquilleras de la temporada teatral porteña, y Luis Brandoni aseguró que, aunque la trama original transcurre en el Central Park neoyorquino, "nos representa" en esta adaptación hecha por Juan José Campanella en su debut como director teatral y con quien ya trabajó en "El hombre de tu vida". Escrita y dirigida por Herb Gardner, fue llevada al cine en 1996 con el nombre de "I'm Not Rappaport". Los personajes que interpretaron Walter Matthau y Ossie Davis en aquella ocasión, se transformaron en la versión del director de "Metegol" y "El secreto de sus ojos" en León Schwartz, a cargo de Brandoni, y Antonio Cardoso, interpretado por Eduardo Blanco.

Los personajes ofrecen un retrato humano el que "el tema es la vida" desde la perspectiva de dos seres antagónicos: un viejo e idealista militante político y un hombre que prefiere el "no te metás". "No es necesario ser un militante de un determinado partido; ser militante de una ilusión también es importante", afirmó el actor sobre el trasfondo de esta pieza en la que también actúan Marcela Guerty, Iván Espeche, Gabriel Gallicchio, Federico Llambi y Carla Pantanali, y que regresa por segunda vez a escena, en esta ocasión al teatro Liceo, de Buenos Aires.

—¿Cómo define su personaje?

—Es muy fantasioso, le dicen que es espía internacional, entre otras cosas, fantasea, pero el tema es la vida. Yo no quiero ponerme solemne en esto, pero nos ha pasado mucho y esto es lo que tiene el teatro de maravilloso por eso a muchos actores nos gusta más el teatro que cualquier otra cosa. Y es por una sola razón: porque nosotros sabemos qué pasa cuando trabajamos. En el cine no sabemos qué pasa con el público cuando trabajamos y en televisión menos. Ahí lo sabemos. Creo que también es un canto de respeto y consideración a los mayores, ellos también son capaces de ilusionarse y de enamorarse como ocurre en la obra. A mi no me resulta fácil contar de qué se trata una obra, pero me resulta más sencillo decirte que la gente se va con una sonrisa y con un estado de enamoramiento de esos dos viejos, y de los suyos propios, y de sus madres, de sus novia y lo que no pudo ser y lo que podría llegar a ser.

—Su personaje es militante...

—Es un afiliado al Partido Comunista, es polaco, sigue teniendo esa ilusión, esa utopía, y hace unos líos terribles con eso y ese es uno de los motivos por los cuales discute con su hija en esa escena gloriosa que hacemos.

—¿De qué manera se filtra la realidad en la obra?

—El personaje sigue teniendo esos ideales, sigue pensando que las cosas se deben modificar. Es un viejo militante político, como yo los he conocido, como en alguna medida lo he sido yo también. Porque no es necesario ser un militante de un determinado partido, ser militante de una ilusión también es importante, y eso lo tiene.

—¿Es posible ser militante de una ilusión?

—Yo tengo correligionarios que siguen teniendo la ilusión del partido de la Unión Cívica Radical, de lo que fue, de los ejemplos que dio a la República. Y siguen protestando. Como es un partido democrático le hablan a los dirigentes del partido haciéndoles saber sus críticas. Sí, hay mucha gente de esa, mucha.

—¿Hasta qué punto un militante debería enfrentarse a la realidad?

—Un militante tiene que estar cerca de sus convicciones, es lo más importante de todo, no de la realidad. Si nos dejáramos llevar por la realidad el país estaría mucho más corrompido de lo que está.

—Su personaje y usted son militantes. ¿Cómo ve la realidad?

—El público termina seducido por este personaje, aunque no esté de acuerdo, pero seducido por esta convicción, por esta insistencia en vivir y tener un mañana mejor. Un militante es un optimista crónico en general. Yo me pongo en la piel de militantes del Partido Socialista y han sido muy tozudos, muy insistentes en la esperanza y hoy están viendo los resultados que tal vez algunos pensaron que no iban a llegar. Me parece que es el motor esencial de los ideales y una aspiración de una vida mejor.

—¿Vuelve a la televisión con Sebastián Ortega?

—Me lo ofrecieron, pero no creo que lo haga, no estoy seguro. Estoy muy bien haciendo este espectáculo, estoy pretendiendo reservarme horas de mi vida para mí, he trabajado mucho en mi vida, he hecho muchas cosas, he militado en el ámbito gremial muchos años, en la política, en mi trabajo. Trabajé mucho y no estoy seguro de hacer televisión. Me roba muchas horas, demasiadas para mis años.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS